La USPTO exige mejoras técnicas medibles en patentes de IA
El memorando reciente de la USPTO sobre las declaraciones de elegibilidad de materia bajo la Regla 132 pone el foco en una cuestión que ya pesa mucho en la tramitación de patentes de inteligencia artificial, software y biotecnología: cuándo una invención realmente mejora la tecnología y cuándo solo usa un ordenador para producir un resultado deseado. No es una regla especial para la IA. Es una invitación a justificar la elegibilidad con hechos técnicos visibles en la propia solicitud.
Para los solicitantes, el mensaje práctico es claro. No basta con decir que un modelo clasifica, predice, genera contenido o ayuda a tomar decisiones. La memoria y, cuando sea necesario, una declaración de apoyo deben explicar cómo la invención hace que un sistema informático, un flujo de tratamiento de datos, un proceso de entrenamiento o una prueba diagnóstica funcione más rápido, con menor coste, con más estabilidad o con un uso más eficiente de recursos.
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La mejora técnica exige un expediente de hechos
Lo más relevante del memorando no es una frase nueva sobre IA, sino el énfasis en que la “mejora tecnológica” debe apoyarse en hechos que una persona experta en la materia pueda reconocer a partir de la descripción. Una declaración bajo la Regla 132 puede ayudar a explicar cómo se entiende la memoria, pero no debería usarse para incorporar después una contribución técnica que no estaba suficientemente descrita desde el inicio.
Esto cambia la forma de preparar la solicitud. En muchos casos de IA y software, el documento describe entradas, modelo, salida y uso comercial, y deja para la fase de examen una afirmación de “mayor eficiencia” o “mejor precisión”. Ese enfoque pierde fuerza cuando la discusión de elegibilidad depende de pruebas. Una solicitud más sólida conecta desde el principio el problema técnico, el cuello de botella del sistema, el mecanismo reivindicado y el efecto observable.
Usar IA no equivale a mejorar la tecnología
La versión débil de una solicitud de patente de IA suele decir, en esencia, que un modelo realiza una tarea. Identifica imágenes, predice un riesgo, ordena candidatos o apoya un diagnóstico. Si las reivindicaciones y la memoria se quedan en el resultado empresarial, en el procesamiento matemático o en una implementación informática genérica, la objeción por materia no elegible seguirá siendo un riesgo real.
La versión más convincente explica qué cambió en el plano técnico. ¿La arquitectura reduce la latencia de inferencia? ¿El entrenamiento consume menos cálculo? ¿El preprocesamiento de datos mejora la estabilidad ante ruido? ¿La forma de despliegue reduce almacenamiento, ancho de banda o exigencias del dispositivo? En biotecnología y diagnóstico ocurre algo parecido. Decir que la IA mejora la precisión puede ayudar, pero es insuficiente si no se explica cómo la selección de características, la corrección de señales, el tratamiento de muestras o la ruta de cálculo reducen falsos positivos, tiempo de prueba o requisitos de equipamiento.
Las declaraciones deben centrarse en la Sección 101
El memorando también apunta a una práctica probatoria más limpia. Una declaración sobre elegibilidad de materia debería mantenerse, en general, separada de las declaraciones sobre novedad, actividad inventiva, descripción escrita o suficiencia de la divulgación. La razón es práctica: cada objeción necesita hechos distintos. Cuando se mezclan argumentos de elegibilidad, obviedad y suficiencia en un solo documento, el expediente puede volverse menos claro para el examinador y menos útil para el solicitante.
Una SMED eficaz no se limita a afirmar que la reivindicación es elegible. Explica la relación entre las limitaciones reivindicadas y la divulgación técnica, y muestra por qué esa relación refleja una aplicación técnica real o una mejora del sistema. La demanda del mercado, el éxito comercial o la preferencia de los usuarios pueden tener peso en otros debates, pero valen menos en la Sección 101 si no regresan a una limitación técnica concreta.
La estrategia de redacción debe adelantarse
Para quienes preparan solicitudes de IA, software o biotecnología en Estados Unidos, el ajuste más prudente consiste en preparar antes de la redacción un archivo de “mejora técnica”. No tiene que parecer un artículo científico, pero sí debería identificar la limitación técnica previa, la solución de ingeniería propuesta y el efecto verificable o, al menos, claramente explicado. Los datos cuantificados ayudan. Cuando no existan datos duros, una cadena causal bien descrita sigue siendo útil.
Las reivindicaciones también deben reflejar parte de ese trabajo. Si la reivindicación independiente queda reducida a lenguaje funcional amplio y el mecanismo técnico queda escondido en la descripción, una declaración posterior tendrá poco margen. Conviene valorar si uno o dos elementos que expresen la mejora del sistema pueden entrar en la reivindicación principal, dejando para reivindicaciones dependientes las implementaciones alternativas, indicadores de rendimiento y entornos de despliegue.
Recomendaciones prácticas para solicitantes
Los solicitantes deberían recopilar pruebas más allá de la precisión del modelo. Latencia, memoria utilizada, tiempo de entrenamiento, coste de etiquetado, compatibilidad con hardware, tasas de error y duración de pruebas pueden sostener mejor una historia de mejora técnica. En algunos expedientes, esos datos serán más persuasivos que una mejora marginal de exactitud.
También conviene evitar que la SMED parezca un escrito jurídico disfrazado de declaración técnica. Lo que ayuda en el examen son hechos objetivos y explicaciones desde la perspectiva de técnicos del sector, apoyadas en la divulgación original. Para solicitantes internacionales, la lección es aún más amplia: Estados Unidos, Europa y China no aplican la misma prueba, pero todos premian las solicitudes que describen efectos técnicos con precisión. La redacción de patentes de IA se está alejando del “usamos IA” y se acerca a una pregunta más exigente: qué hace mejor la tecnología y cómo puede demostrarse.



