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Corea abre una disputa clave sobre IA y derecho de autor

El 5 de mayo, 32 organizaciones surcoreanas de derechos de autor y de creadores publicaron una declaración conjunta contra el enfoque de “usar primero y liquidar después” incluido en el Plan de Acción de IA de Corea. La propuesta busca acelerar el desarrollo de la inteligencia artificial ampliando el margen de uso legítimo, pero los creadores sostienen que esa vía reduciría su control sobre las obras.

La discusión no gira solo en torno al importe de una posible compensación. El punto decisivo es anterior: si las empresas de IA deben obtener autorización antes de utilizar obras protegidas para entrenamiento, o si el uso masivo puede aceptarse primero y regularizarse después. Esa diferencia marcará buena parte del debate sobre la futura reforma del derecho de autor en Corea del Sur.

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El modelo altera la posición negociadora

Para las empresas de IA, el acceso a datos de entrenamiento influye directamente en la velocidad de desarrollo, la calidad del modelo y los costes. Desde una lógica de política industrial, reducir la incertidumbre sobre el uso de datos puede parecer una decisión razonable. El problema es que “usar primero” modifica la negociación antes de que empiece.

En un esquema tradicional de licencia, el titular decide previamente si autoriza el uso, a quién, para qué finalidad y bajo qué condiciones. El modelo de liquidación posterior conserva la idea de compensación, pero desplaza el momento clave. Una vez que las obras han entrado en los procesos de entrenamiento, el creador puede tener dificultades para conocer la escala del uso, las iteraciones del modelo, la relación con productos comerciales o el valor económico generado. Sin obligaciones sólidas de transparencia, la liquidación posterior corre el riesgo de convertirse en un precio fijado por quien utiliza la obra.

El uso legítimo no puede resolverlo todo

La parte más sensible del debate coreano está en la posible ampliación del uso legítimo. El entrenamiento de IA crea escenarios técnicos nuevos, y la legislación de derecho de autor necesita respuestas más claras para la minería de textos y datos, los contenidos disponibles en línea y las obras con titularidad difícil de identificar. Pero el uso legítimo es una excepción. No debería sustituir sin más a los mercados de licencia que ya funcionan.

Las organizaciones de creadores no están rechazando cualquier análisis de datos ni negando la importancia estratégica de la IA. Su preocupación central es más concreta: si los modelos comerciales pueden acceder a grandes volúmenes de obras mediante una excepción amplia, el mercado de licencias pierde fuerza y el valor de los contenidos originales se diluye. En música, edición, audiovisual, prensa, webtoons y videojuegos, ese impacto puede ser inmediato.

La cuestión es control, no solo remuneración

La reacción de los creadores también debe leerse a la luz del peso económico de las industrias culturales coreanas. K-pop, series, cine, webtoons, videojuegos y contenidos periodísticos forman parte de activos culturales con proyección internacional. Que los materiales en coreano sean valiosos para entrenar modelos confirma precisamente su valor económico.

Para los creadores individuales, el desequilibrio puede ser mayor. Las grandes entidades de gestión o asociaciones sectoriales pueden participar en consultas públicas, diseñar licencias colectivas o negociar bases de datos autorizadas. Un autor independiente, un ilustrador o un compositor pequeño puede ni siquiera saber si su obra fue incorporada a un conjunto de entrenamiento. Si el sistema traslada al creador la carga de descubrir el uso, oponerse y reclamar, el derecho formal pierde eficacia práctica.

Una reforma viable tendría que ser más precisa

Si Corea del Sur avanza hacia una reforma legislativa, una regla única difícilmente resolverá el conflicto. Podría resultar más realista distinguir entre obras con titularidad clara y mercados de licencia maduros, materiales con estado jurídico incierto, investigación no comercial, usos de interés público y desarrollo de modelos comerciales. No todos esos supuestos deberían tener las mismas obligaciones de transparencia ni el mismo régimen de compensación.

Los detalles serán decisivos. Habrá que definir qué obras pueden quedar dentro de una excepción, quién verifica la titularidad, si las bases de entrenamiento deben documentarse o divulgarse, cómo puede el titular excluir su obra y si la compensación será fijada por el mercado, por regulación o mediante entidades de gestión colectiva. Una norma demasiado amplia puede parecer eficiente al inicio, pero terminar trasladando el conflicto a los tribunales.

Qué deberían preparar las empresas

Las compañías que desarrollen modelos para el mercado coreano, o que utilicen contenidos en coreano para entrenamiento, no deberían interpretar el debate político como una futura exención automática. Mientras la ley no esté definida, conviene conservar registros de origen de datos, separar datos licenciados de datos recolectados públicamente, revisar si los conjuntos contienen obras de mercados de derechos maduros y establecer procesos para consultas y exclusiones de titulares.

Las empresas de contenidos también tienen trabajo por delante. Bases de datos licenciables, mecanismos de licencia colectiva, identificación por huella digital, cláusulas específicas para entrenamiento de IA y modelos de reparto de ingresos serán herramientas de negociación. La salida más estable no será simplemente ampliar el uso legítimo. Será un marco que permita a las empresas de IA acceder a datos legales, estables y auditables, y que permita a los creadores saber cómo se usan sus obras y cómo se les remunera.

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El contenido de esta sección se ofrece únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento jurídico ni una recomendación formal de servicios. Para cualquier asunto concreto, le recomendamos considerar las circunstancias específicas de su caso y tomar como referencia la normativa, las políticas y la práctica más recientes de las autoridades competentes.