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La fase II del REUD flexibiliza las solicitudes múltiples de diseño en la UE

Con la fecha de aplicación de la fase II, el 1 de julio de 2026, cada vez más cerca, EUIPO ha publicado orientaciones transitorias sobre la reforma del sistema de dibujos y modelos de la Unión Europea. La antigua denominación de diseño comunitario registrado, o RCD, queda integrada en el nuevo marco del diseño registrado de la Unión Europea, el REUD.

El cambio procesal más relevante para las empresas es la eliminación de la limitación por clase de Locarno en las solicitudes múltiples. Bajo el enfoque anterior, los diseños incluidos en una misma solicitud múltiple debían pertenecer, por regla general, a la misma clase de Locarno. Con el nuevo marco, una empresa podrá incluir en una misma solicitud un reloj de la clase 10 y una pulsera de la clase 11. Para quienes gestionan wearables, accesorios, embalajes, interfaces digitales y formas de producto dentro de una misma campaña, el cambio afecta a la lista de solicitudes, al presupuesto y al calendario de divulgación.

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La solicitud múltiple se acerca más a la gestión real de una cartera

La regla basada en una misma clase obligaba a muchas empresas a dividir diseños que, desde el punto de vista comercial, pertenecían al mismo lanzamiento. Una familia de productos de consumo puede incluir el cuerpo del dispositivo, una correa, una base de carga, embalaje, interfaz gráfica y accesorios de exposición. En la mesa de producto forman parte de una misma campaña; en la mesa de tramitación podían quedar repartidos entre varias clases de Locarno.

Al desaparecer esa restricción, la solicitud múltiple se convierte en una herramienta más flexible para ordenar carteras. El solicitante puede agrupar diseños por línea de producto, ventana de lanzamiento o plan de comercialización, en lugar de dejar que la clasificación haga el primer corte. La flexibilidad tiene límites. La información de EUIPO mantiene un máximo de 50 diseños por solicitud múltiple. No es una invitación a meterlo todo en un único expediente; es una oportunidad para agrupar mejor.

El ejemplo del reloj y la pulsera refleja cómo se diseñan hoy los productos

El caso de relojes y pulseras no es anecdótico. Muchos productos ya no se diseñan dentro de una sola categoría tradicional. Un reloj inteligente puede venir acompañado de correas intercambiables, anillos decorativos, accesorios de carga, embalaje especial y elementos de interfaz. Una marca de joyería o moda puede coordinar piezas físicas, estructuras de exposición, envases de edición limitada y componentes digitales. La regla antigua obligaba a separar expedientes aunque el proyecto empresarial fuera uno solo.

Con el nuevo régimen, parte de esa gestión puede consolidarse. Esto puede reducir fricción administrativa, ordenar mejor los costes y acercar la estrategia de diseño a la planificación comercial. Pero no conviene convertir la consolidación en reflejo automático. Si algunos diseños tienen fechas de divulgación distintas, prioridades de origen diferente, expectativas separadas de licencia o posibles transferencias futuras a distintas unidades de negocio, separar expedientes puede seguir siendo la opción más limpia.

El riesgo de la transición está en mezclar ritmos viejos y nuevos

La fecha del 1 de julio de 2026 está suficientemente cerca como para afectar a proyectos que ya se están preparando. El error más probable será mirar solo la fecha de entrada en vigor y olvidar todo lo que la rodea: selección de vistas, nombres de producto, documentos de prioridad, pago de tasas y estrategia de aplazamiento de publicación. Aunque el registro de diseños parezca más formal que la tramitación de patentes, una elección apresurada de vistas o una instrucción poco clara sobre publicación puede dejar poco margen de corrección.

Las empresas con grandes paquetes de diseños previstos para el primer semestre de 2026 deberían revisar si conviene esperar al nuevo régimen. Para series que necesitan cruzar varias clases de Locarno, esperar puede aportar eficiencia real. Para productos que están a punto de mostrarse en ferias, lanzarse en línea o enseñarse a distribuidores, la fecha de presentación y la ventana de novedad pueden pesar más que la comodidad de una solicitud múltiple. La respuesta depende del calendario del producto, no de una regla general.

Qué deberían hacer las empresas antes de julio

El primer paso no es cambiar el nombre de los archivos de RCD a REUD. Es rehacer el mapa de diseños. Conviene ordenar los diseños previstos para la UE por línea de producto, lote de lanzamiento, clase de Locarno, fuente de prioridad, fecha de divulgación y titularidad comercial esperada. Ese mapa será más útil que una simple lista de expedientes organizada por clase.

Después hay que decidir qué diseños deben viajar juntos. Suelen encajar mejor en una misma solicitud múltiple los diseños con el mismo solicitante, el mismo representante, un ritmo similar de publicación y un tratamiento comercial futuro parecido. Encajan peor los diseños con necesidades distintas de confidencialidad, prioridades que vienen de fuentes diferentes o expectativas de licencia y transmisión separadas.

El cambio de nombre a REUD será visible para todos. Lo que importa en la práctica es otra cosa: la estrategia europea de diseño empieza a moverse desde una lógica dominada por la clasificación hacia una gestión más cercana a la cartera real de productos. Quien llegue a julio con el inventario de diseños ordenado podrá aprovechar la flexibilidad sin crear desorden procesal propio.

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El contenido de esta sección se ofrece únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento jurídico ni una recomendación formal de servicios. Para cualquier asunto concreto, le recomendamos considerar las circunstancias específicas de su caso y tomar como referencia la normativa, las políticas y la práctica más recientes de las autoridades competentes.