EUIPO impulsa la cooperación en IP OSINT y observancia en la dark web: la lucha europea contra la falsificación entra en una era de confrontación tecnológica
En marzo de 2026, la EUIPO completó dos movimientos estrechamente conectados en el ámbito de la observancia digital. Del 3 al 5 de marzo, coorganizó en Gran Canaria un IP OSINT Tools Workshop con la Policía Nacional española para ayudar a los agentes a utilizar herramientas de inteligencia de fuentes abiertas contra la piratería en línea, la falsificación y otros delitos cibernéticos. Después, los días 19 y 20 de marzo en Atenas, formó a jueces y fiscales mediante un seminario práctico centrado en pasar “de la web abierta a la dark web”, situando la inteligencia en fuentes abiertas, la comprensión del entorno oscuro y los ejercicios OSINT dentro del marco de aprendizaje judicial. Para los titulares de marcas, esto ya no es solo una noticia de formación. Es una señal de que la arquitectura europea de observancia de la PI está institucionalizando la capacidad de investigación digital mucho antes en el ciclo del caso.
Si estas actividades de marzo se leen junto con el programa de trabajo 2026 de la EUIPO — que apunta a guías prácticas de investigación y enjuiciamiento apoyadas en tecnologías avanzadas, herramientas de monitorización web para autoridades y una cooperación más intensa dentro del ciclo EMPACT 2026–2029 — la dirección se vuelve más clara. La UE está desplazando gradualmente la lucha contra la falsificación desde un modelo centrado solo en incautaciones físicas, avisos a plataformas y pistas aisladas hacia un modelo híbrido impulsado por datos, coordinación transfronteriza y confrontación tecnológica. Lo más importante no es solo que la EUIPO haya lanzado otra herramienta. Es que el punto de entrada y la estructura probatoria de futuros casos transfronterizos de falsificación marcaria están empezando a cambiar.
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1. No se trata de un ciclo de formación ordinario, sino de un adelantamiento de toda la cadena de observancia
Si se observan por separado, el taller de IP OSINT de comienzos de marzo y el seminario de finales de marzo para jueces y fiscales podrían parecer dos actividades estándar de capacitación dirigidas a públicos distintos. Leídas en conjunto, sin embargo, revelan algo más ambicioso. La EUIPO no se está limitando a ofrecer más cursos. Está introduciendo el mismo lenguaje de observancia digital tanto en el lado investigador como en el lado judicial, casi al mismo tiempo. Unos aprenden a identificar, extraer, ordenar y compartir pistas digitales; los otros aprenden a entender esas pistas como prueba, a valorar cómo se generan y a detectar dónde pueden surgir riesgos procesales.
Esto importa porque la delincuencia en materia de propiedad intelectual — especialmente la falsificación marcaria transfronteriza — ya no puede abordarse adecuadamente solo mediante redadas en almacenes, detenciones aduaneras o avisos de retirada. Buena parte del comercio contemporáneo de productos falsificados se organiza en espacios digitales fragmentados, donde la captación de tráfico, el contacto con vendedores, las transacciones de prueba, los desvíos, las instrucciones de pago y la gestión de comunidades se reparten entre canales inestables. Si las autoridades ven esas señales pero los tribunales no pueden interpretarlas, o si los tribunales están dispuestos a comprenderlas pero los investigadores no logran capturarlas en una estructura utilizable, el caso suele quedarse en el punto de “sabemos que algo va mal, pero no podemos moverlo de forma sistémica”. El impulso de marzo de la EUIPO parece diseñado precisamente para reducir esa brecha.
En ese sentido, no estamos ante una simple ampliación de formación tecnológica. Estamos ante un adelantamiento de la propia cadena de observancia. Europa intenta apartar la gobernanza del delito de PI de una lógica que reacciona solo en la fase final — incautación, litigio y sanción — y acercarla al reconocimiento de señales, el mapeo de transacciones, la identificación de nodos y la preestructuración probatoria. Para los titulares de derechos, la diferencia competitiva en la observancia futura puede depender menos de quién reacciona más deprisa una vez visible el problema y más de quién logra entrar antes en el radar de las autoridades con pistas digitales estructuradas y operativas.
2. Por qué el IP OSINT se está convirtiendo en una capacidad básica de la observancia marcaria transfronteriza
El IP OSINT no consiste simplemente en escribir palabras clave de una marca en un buscador. Su valor real reside en transformar información pública dispersa en pistas que puedan rastrearse, compararse y conectarse. La misma red de falsificación puede utilizar nombres de tienda similares en varias plataformas, reciclar imágenes, repetir canales de contacto, reutilizar dominios de redirección o agruparse alrededor de los mismos patrones de pago y logística. Cada rastro público, por separado, puede parecer demasiado débil para abrir un caso. Pero cuando esos rastros se cruzan, a menudo empiezan a mostrar una red operativa mucho más coherente.
Por eso la EUIPO está llevando el OSINT al primer plano. Muchos programas de observancia de marcas siguen funcionando con una lógica puntual: detectar un enlace, denunciar un enlace; localizar un envío, incautar un envío. Ese enfoque sigue siendo útil, pero resulta insuficiente frente a estructuras de suministro y distribución que son reticulares, multiplataforma y transnacionales. El OSINT, en cambio, funciona más como un método para inferir relaciones organizativas a partir del comportamiento digital. ¿Quién atrae tráfico en la parte visible? ¿Quién reencamina pedidos en el tramo intermedio? ¿Quién financia o entrega la actividad en la parte final? ¿Qué cuentas son distintas caras del mismo operador? ¿Qué dominios son solo nuevas carcasas para el mismo nodo recurrente? En los casos de falsificación marcaria, donde el reconocimiento de marca, la reutilización de imágenes y la difusión entre plataformas son centrales, el OSINT está pasando de técnica complementaria a capacidad fundacional.
Igualmente importante es que la interfaz entre esta capacidad y la observancia tradicional está cambiando. En el futuro, la aportación más valiosa quizá no sea solo la carta de requerimiento o el aviso de retirada, sino si una marca puede entregar a las autoridades un paquete digital de caso realmente utilizable: palabras clave de infracción recurrentes, variantes ortográficas frecuentes, imágenes nucleares de la infracción, grupos de cuentas vinculadas, plantillas de página reutilizadas, cronologías de migración y patrones de movimiento entre plataformas. Cuanto antes y con más claridad se estructuren estos elementos, mayores serán las posibilidades de convertir un hecho aislado de infracción en un caso de red.
3. Por qué el marco “web abierta + dark web” empieza a tratarse como un único espacio de observancia
Muchas empresas siguen tratando la dark web como algo muy alejado de la realidad comercial ordinaria. Sin embargo, la cadena operativa del delito de PI no respeta fronteras técnicas limpias. La web visible puede encargarse de la captación de tráfico, la exhibición, la agregación de comunidades y las transacciones de bajo riesgo, mientras que los espacios más ocultos pueden asumir la comunicación de mayor riesgo, la distribución al por mayor, el intercambio de datos o funciones de intermediación. No son mundos separados, sino superficies distintas de una misma red ilícita, utilizadas con flexibilidad según el nivel de riesgo y eficiencia.
Por eso resulta tan importante el encuadre judicial de la EUIPO — pasar “de la web abierta a la dark web”. Sugiere que las autoridades europeas ya no quieren tratar páginas públicas, perfiles sociales o anuncios en marketplaces como piezas de prueba aisladas. Quieren leerlos cada vez más como puntos de entrada a estructuras de red más profundas. En la práctica, la cuestión real no suele ser si una página es infractora en sí misma, sino qué papel desempeña en la cadena más amplia: escaparate minorista, puerta de entrada mayorista, nodo distribuidor, cuenta de prueba o puente hacia un espacio de comercio más oculto.
Al mismo tiempo, colocar la web abierta y la dark web dentro de un mismo marco analítico refleja una creciente preocupación judicial por la calidad de la prueba digital. Cuanto más estratificado y transespacial sea un caso, más depende de la secuencia de obtención, los métodos de preservación, la lógica de conexión y la estabilidad procesal. Dicho de otro modo, cuanto más se adentra la observancia en territorio técnico avanzado, menos pueden dejarse las cuestiones probatorias para un arreglo tardío. Al formar en paralelo a investigadores y operadores judiciales, la EUIPO parece estar construyendo el terreno interpretativo necesario para ese entorno de casos más complejo.
4. Consecuencias prácticas para marcas, plataformas y prestadores de servicios: la lucha antifalsificación se está convirtiendo en un problema de interfaz de datos
Para los titulares de marcas, la lección más inmediata es que una observancia antifalsificación de calidad ya no depende solo del departamento jurídico ni puede verse únicamente como una tarea de investigación externalizada. Cada vez más, es un problema de interfaz entre datos internos, operaciones de marca, gestión de canales y cooperación con autoridades externas. El hecho de que una empresa haya construido bibliotecas estables de palabras clave, referencias para comparación de imágenes, listas de riesgo por SKU, límites de distribución autorizada, monitorización de mercados prioritarios y procedimientos de conservación de prueba puede afectar directamente a su capacidad para participar en esquemas de cooperación más avanzados.
Las plataformas y los intermediarios probablemente afrontarán también una presión creciente. A medida que la EUIPO acerca la investigación digital y la comprensión judicial, será más difícil que las plataformas definan el cumplimiento simplemente como responder a avisos una vez recibidos. Las preguntas más prácticas pasarán a ser si una plataforma puede identificar cuentas vinculadas con mayor precisión, conservar registros críticos e historiales de cambios de página, reconocer patrones de infracción reiterada y apoyar solicitudes estructuradas de cooperación transfronteriza. La gobernanza de plataformas se está convirtiendo así no solo en una cuestión de diseño normativo, sino también en una cuestión de recuperabilidad de datos y cooperación operativa.
Para los abogados externos, los investigadores y los equipos jurídicos internos, el centro del trabajo también se está desplazando. El foco tradicional ha estado en los movimientos procesales una vez iniciado el caso. La siguiente fase exige intervenir antes, en la detección de señales y en el diseño de la estructura probatoria. Los equipos mejor posicionados para la nueva dirección europea de observancia serán aquellos capaces de conectar monitorización, reclamaciones ante plataformas, observancia civil, remisión penal y cooperación transfronteriza dentro de una sola vía continua. Lo que realmente señala la actividad de marzo de la EUIPO es que la lucha europea contra el delito de PI se está moviendo de “reaccionar tras el descubrimiento” a “descubrir antes, conectar más rápido y actuar conjuntamente mediante tecnología”.



