El proyecto NO FAKES incorpora una contranotificación para disputas por deepfakes
El Congreso de Estados Unidos impulsa el NO FAKES Act of 2026 como respuesta federal a las réplicas digitales y los deepfakes generados por IA que reproducen la voz o la imagen de una persona. A 8 de agosto de 2026, la última actuación formal sobre el proyecto del Senado, S.4591, sigue siendo su informe por el Comité Judicial del Senado el 24 de junio y su inclusión en el Calendar No. 446; todavía no es ley. El texto informado crea un derecho federal patrimonial y transmisible sobre la voz y la apariencia visual, con una protección post mortem inicial de 10 años que puede renovarse en periodos de cinco años cuando continúe un uso público comercial autorizado que cumpla los requisitos, hasta un máximo de 70 años. Los análisis sectoriales recientes se han concentrado en la arquitectura de responsabilidad para plataformas: tras recibir una notificación válida, un servicio en línea tendría que gestionar una réplica digital presuntamente no autorizada, mientras que el usuario que subió el contenido podría presentar una contranotificación alegando que no existe réplica digital, que hay autorización o que concurre una exclusión legal. Si el servicio decide restablecer el contenido, en principio no podría hacerlo antes de 14 días desde la contranotificación, salvo que el reclamante haya iniciado una acción judicial.
El mecanismo toma como referencia el modelo del DMCA, pero añade exigencias propias. La contranotificación debe incluir, entre otros elementos, una firma física notariada o presenciada, datos de contacto, una declaración de buena fe y la aceptación de la jurisdicción de los tribunales federales; las notificaciones o contranotificaciones falsas también pueden generar una responsabilidad significativa. El proyecto establece además exclusiones expresas para determinadas bibliotecas y archivos sin ánimo de lucro, instituciones educativas sin ánimo de lucro y su personal, y mantiene espacios para información periodística, comentario, crítica, investigación académica y sátira. El equilibrio que busca es concreto: los deepfakes pueden difundirse con una rapidez que justifica herramientas ágiles de retirada, pero un sistema unilateral de avisos también puede eliminar usos legítimos. Para plataformas, empresas de contenidos y proveedores de IA, la carga real de cumplimiento probablemente estará en verificar avisos, conservar pruebas, tramitar contranotificaciones y conectar estos procesos con posibles litigios, no solo en retirar contenidos.



