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Israel reafirma el límite PCT de 30 meses mientras cambian las tasas

La tabla de tasas de patentes de Israel para 2026 ya se está aplicando en la práctica, y el cambio va bastante más allá de una simple actualización administrativa. La tasa de presentación, el recargo por exceso de reivindicaciones y los tramos posteriores de renovación quedan ahora mucho más visibles desde el inicio, lo que obliga a tomar antes decisiones sobre el número de reivindicaciones, el alcance de la memoria y la verdadera prioridad comercial de Israel al entrar en fase nacional.

El mensaje más importante de julio de 2026, sin embargo, es procesal. Israel sigue aplicando un plazo estricto de 30 meses para la entrada en fase nacional PCT, tanto por la vía del Artículo 22 como por la del Artículo 39. La incertidumbre operativa reciente no ha convertido esa regla en un sistema práctico de 31 meses. En teoría existe la posibilidad de restablecer derechos tras una omisión, pero sigue siendo una vía estrecha y no debería tratarse como una flexibilidad ordinaria de agenda.

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El nuevo cuadro de tasas adelanta la discusión real sobre costes

Sobre el papel, la estructura es fácil de describir: una tasa de presentación, un recargo cuando el juego de reivindicaciones supera cierto volumen y renovaciones escalonadas más adelante. En la práctica, esa claridad empuja la presión hacia la fase previa. Ya no resulta tan convincente entrar en Israel con la idea de “mantener abierta la opción” sin haber discutido antes la estrategia de reivindicación, la extensión del expediente y el valor comercial esperado del caso.

Eso importa porque Israel suele quedar en una segunda capa de decisiones dentro de muchas carteras internacionales: es relevante, pero no siempre se decide primero. Cuando la estructura de costes se vuelve más visible, los equipos financieros y de negocio empiezan a pedir respuestas antes: si vale la pena entrar con un pliego amplio, si el caso se va a sostener hasta concesión y si el mercado o el valor defensivo justifican el recorrido. Una actualización de tasas puede cambiar conductas de presentación incluso sin reformar el derecho sustantivo.

Los 30 meses no deben mezclarse con la memoria de países de 31

El problema práctico no es que las empresas desconozcan la existencia de la regla. El problema es que muchos equipos internacionales siguen trabajando con una memoria híbrida de “30 o 31 meses”, porque varias jurisdicciones importantes los han acostumbrado a ello. Israel no encaja bien en ese hábito. Para Israel, tanto la entrada por el Artículo 22 como por el Artículo 39 sigue anclada en 30 meses desde la fecha de prioridad.

Aquí empiezan muchos errores de calendario. A veces se confunden defectos formales subsanables con el propio acto de entrar en fase nacional. Puede haber omisiones que se corrijan después de una entrada ya presentada a tiempo. Eso no equivale a contar con un mes adicional general para decidir, instruir al agente local o pagar más tarde. En Israel, la fecha de entrada debe tratarse como un punto de control autónomo, no como una fecha que pueda relajarse por comparación con jurisdicciones de 31 meses.

El restablecimiento existe, pero no sirve como herramienta de planificación

La práctica israelí permite, en principio, solicitar el restablecimiento de derechos tras una entrada fuera de plazo. Sería un error leer eso como una prórroga pagada de uso ordinario. La cuestión real no es solo si aún puede presentarse una solicitud después del vencimiento, sino si el solicitante puede demostrar de forma convincente que el incumplimiento ocurrió pese a contar con un sistema diseñado para evitarlo. En ese momento, el problema deja de ser puramente formal y pasa a ser probatorio.

Por eso los equipos con experiencia lo tratan como una válvula de seguridad estrecha. La sobrecarga interna, la confusión con países de 31 meses o una referencia genérica a un periodo operativo difícil rara vez son una base cómoda para gestionar riesgo. Cuando ya se está discutiendo un restablecimiento, la posición del solicitante normalmente se ha debilitado. La disciplina más sólida sigue siendo asumir que los 30 meses marcan un límite duro y reservar el restablecimiento para control de daños, no para gestión opcional del tiempo.

Qué conviene cambiar ahora en la práctica

El ajuste más útil es operativo, no doctrinal. Israel debería salir de cualquier flujo genérico de “Europa y mercados cercanos” y pasar a tener un punto de decisión interno propio y más temprano. Cuando el expediente todavía requiere revisar traducciones, confirmar titularidad, fijar domicilio para notificaciones en Israel o coordinar instrucciones con el agente local, comprimir todo hasta el borde del plazo legal añade exposición innecesaria.

Una práctica mejor es decidir Israel alrededor del mes 28 o 29. Para entonces, el equipo de negocio ya debería saber si el mercado sigue siendo estratégico, el paquete de reivindicaciones debería estar casi cerrado y la responsabilidad presupuestaria tendría que estar clara. Ese enfoque importa aún más en periodos de disrupción externa. La suposición prudente no es que la Oficina vaya a mostrarse flexible, sino que el calendario interno debe ser más estricto que la propia ley.

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El contenido de esta sección se ofrece únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento jurídico ni una recomendación formal de servicios. Para cualquier asunto concreto, le recomendamos considerar las circunstancias específicas de su caso y tomar como referencia la normativa, las políticas y la práctica más recientes de las autoridades competentes.