Tres cambios de las Directrices EPO 2026 ya marcan la práctica
Con las Directrices de Examen de la EPO de abril de 2026 ya en vigor, la práctica europea ha dedicado esta semana especial atención a tres ajustes con efecto inmediato. El primero es la aceptación formal de dibujos en color y en escala de grises en las presentaciones electrónicas, lo que deja atrás la vieja lógica de trabajar solo con dibujos lineales en blanco y negro. El segundo es una advertencia más explícita sobre el uso de inteligencia artificial: los solicitantes y sus representantes siguen siendo plenamente responsables de todo lo que se presente ante la EPO, aunque el texto haya sido elaborado con apoyo de herramientas de IA. El tercero es la incorporación expresa de las decisiones G 1/24 y G 1/23 de la Gran Sala, que afinan tanto la interpretación de las reivindicaciones como la valoración como estado de la técnica de productos ya puestos en el mercado.
No son cambios aislados. En conjunto, empujan la práctica hacia un estándar más exigente en trazabilidad, contraste probatorio y control humano del expediente. Los dibujos en color pueden facilitar solicitudes sobre interfaces, materiales o estructuras complejas, pero también vuelven más sensible la gestión de la consistencia visual y de las correcciones posteriores. La IA seguirá siendo útil para redactar, aunque ya no sirve como colchón frente al riesgo de errores o afirmaciones mal calibradas. Y con G 1/24 y G 1/23 ya reflejadas en las Directrices, conviene revisar antes cómo se definen los términos de las reivindicaciones, qué rasgos del producto quedan realmente documentados y cómo se abordará el estado de la técnica desde el inicio del caso.



