La USPTO precisa el uso de IA como estado de la técnica
La Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) ha publicado una guía suplementaria sobre IA generativa y examen de patentes. El documento sitúa en un mismo plano dos preguntas prácticas: cómo debe tratarse una divulgación aparentemente generada por IA cuando se cita como estado de la técnica, y cómo deben explicar los solicitantes la contribución humana en invenciones desarrolladas con ayuda de herramientas de IA.
El mensaje no es que el material generado por IA quede automáticamente fuera del examen. Tampoco que cualquier contenido encontrado en internet sea suficientemente fiable para destruir la novedad o sostener una objeción por falta de actividad inventiva. El centro vuelve a ser la prueba: si la divulgación era accesible al público, si la enseñanza técnica es habilitante, si una aparente combinación es algo más que texto sintético ensamblado y si los inventores humanos designados pueden explicar su contribución al objeto reivindicado.
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Una divulgación generada por IA no es solo otra página web
La IA generativa no solo aumenta el volumen de posibles documentos de estado de la técnica. Cambia el problema de fiabilidad. En un artículo técnico, una publicación de patente o un manual de producto, las discusiones suelen girar en torno a la fecha, la accesibilidad y la correspondencia con las características reivindicadas. El material generado por IA puede parecer completo y, al mismo tiempo, contener parámetros inventados, citas falsas, realizaciones incompatibles o combinaciones técnicas unidas por lenguaje, no por lógica de ingeniería.
La guía devuelve el análisis al terreno probatorio del derecho de patentes. Los examinadores pueden seguir usando material públicamente disponible. Pero cuando el solicitante identifica indicios de alucinación, falta de habilitación o datos ensamblados artificialmente, la pregunta no debería terminar en si la página era localizable. Para la novedad, importa si una sola referencia divulga clara y completamente cada elemento de la reivindicación. Para la actividad inventiva, importa si una persona experta habría tenido una base razonada para combinar enseñanzas técnicas creíbles, no si un párrafo generado por máquina colocó varias piezas una junto a otra.
Las objeciones necesitarán una base más verificable
La práctica estadounidense suele otorgar a las publicaciones una cierta fiabilidad operativa, aunque esa fiabilidad puede discutirse. La guía es relevante porque empuja al examinador a explicar por qué una fuente sospechosa de haber sido generada por IA sigue siendo utilizable como estado de la técnica, qué pasajes se invocan y qué hechos sustentan la combinación por obviedad.
El solicitante debe responder con la misma precisión. Decir simplemente que una fuente “fue generada por IA” rara vez será suficiente. Una respuesta más sólida señala defectos técnicos concretos: una estructura química incompatible con la propiedad indicada, un montaje mecánico imposible, un algoritmo sin entradas necesarias, datos experimentales que no superan una revisión dimensional básica, citas que no pueden verificarse o realizaciones contradictorias dentro de la misma página. Cuanto más atada esté la objeción a hechos técnicos, más difícil será mantener el rechazo sin explicación adicional.
En las invenciones asistidas por IA, la concepción sigue siendo humana
La segunda línea se refiere a las invenciones desarrolladas con herramientas de IA. La posición de la USPTO no trata el uso de IA como un defecto en sí mismo. El punto decisivo es que la condición de inventor sigue anclada en la concepción humana. Un sistema de IA puede funcionar como herramienta de investigación, entorno de modelización, ayuda de redacción o fuente de soluciones candidatas. El inventor, sin embargo, debe ser una persona natural que haya realizado una contribución concreta a la concepción de la invención reivindicada.
Esto debería cambiar la preparación del expediente. Ya no basta con que un registro interno diga que el equipo “utilizó una herramienta de IA”. Conviene vincular la contribución humana con las características de las reivindicaciones: quién formuló el problema técnico, quién fijó entradas y restricciones del modelo, quién seleccionó y modificó resultados, quién confirmó la viabilidad mediante pruebas o ingeniería, y quién tomó las decisiones sustantivas reflejadas en las reivindicaciones finales. El número de prompts importa menos que la capacidad de demostrar que los inventores humanos poseían la solución técnica final.
La divulgación debe convertirse en un registro auditable
La guía no debería leerse como una obligación de informar automáticamente todo uso de IA. Una lectura práctica es que el uso de IA adquiere relevancia cuando afecta de forma material a la patentabilidad, a la identidad del inventor o a la exactitud de los documentos presentados. Si una realización clave de una reivindicación procede de la salida de un modelo y ningún inventor designado puede explicar su contribución inventiva, el asunto es delicado. También lo es cuando la redacción asistida por IA introduce alternativas no verificadas o efectos técnicos sin soporte.
Las empresas pueden hacer sus registros más claros sin volverlos inmanejables. Un formato útil tiene tres capas: identificar si la IA se usó para búsqueda, generación de soluciones, apoyo de redacción o análisis de datos; describir la concepción, selección, modificación o verificación realizada por la persona natural respecto de los rasgos técnicos esenciales; y confirmar que la presentación fue revisada en cuanto a citas, datos y efectos técnicos. La decisión de presentar ese material ante la USPTO dependerá del caso, del criterio del asesor y de los deberes de divulgación. Internamente, deben conservarse prompts, salidas relevantes, historiales de versión, resultados de validación y cambios en reivindicaciones. La IA puede acelerar la investigación y la redacción, pero también deja al descubierto vacíos de documentación. Lo que resiste el examen sigue siendo el juicio técnico humano que puede probarse.



