UKIPO estrecha el espacio para las “marcas zombi” y el acaparamiento de mala fe, mientras el PTAB reduce las serial petitions
La conversación británica sobre el acaparamiento de mala fe y las “marcas zombi” no debería leerse como un simple titular de enforcement. Los materiales públicos verificables apuntan a un endurecimiento más amplio. Tras SkyKick, UKIPO indicó a sus examinadores que debían fijarse de forma activa en especificaciones manifiesta y evidentemente excesivas, y desde el 1 de abril de 2026 también se han actualizado los formularios y las tasas de revocación e invalidez. El mensaje práctico es bastante claro: el sistema británico tolera cada vez menos las solicitudes concebidas para ocupar espacio primero y justificar el uso real después.
Al otro lado del Atlántico, la historia del PTAB también exige una formulación cuidadosa. La señal actual no es que ya haya entrado en vigor una nueva regla final sobre serial petitions. Lo más sólido es otra cosa: desde marzo de 2025, el proceso discrecional del Director ha empujado las serial petitions, las parallel petitions y cuestiones afines a un filtro específico situado en la fase de institución, y la guía posterior sobre prior findings ha hecho todavía menos normal tratar como rutinario un nuevo ataque contra la misma patente. Herramientas distintas, misma intuición: el procedimiento se está reorientando hacia controversias genuinas, no hacia almacenamiento procesal o desgaste repetido.
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1. No se trata solo de ser “más duros”, sino de redefinir qué tipo de uso del procedimiento merece ser absorbido por el sistema
Lo más interesante en ambos lados del Atlántico no es una subida genérica del nivel de exigencia. Es la reducción de la paciencia institucional frente a conductas procesales que pueden parecer ingeniosas desde el punto de vista táctico, pero demasiado débiles si se observan desde la lógica del mercado y del sistema. En marcas, eso se ve en solicitudes redactadas para cubrir un campo amplísimo sin un plan de uso comparable. En patentes, aparece cuando el proceso mismo se convierte en palanca mediante ataques repetidos, fragmentados o relanzados con ligeras variaciones.
Esa diferencia importa. Los sistemas de propiedad intelectual no están pensados para premiar inventarios procesales por sí mismos. Están diseñados para respaldar signos usados de manera real, disputas técnicas reales y derechos con un contenido comercial identificable. Cuando oficinas y tribunales empiezan a actuar con esa idea más a la vista, no conviene leer el cambio como un ajuste aislado. La señal de fondo es que “se puede presentar” ya no equivale tan fácilmente a “el sistema quiere procesarlo”.
2. En el Reino Unido, el verdadero punto de presión está en el modelo de presentar muy amplio ahora y explicar después
El giro británico más relevante no es un eslogan. Es el hecho de que el análisis de mala fe se ha acercado al frente del procedimiento. La guía posterior a SkyKick deja claro que los examinadores deben preguntarse si una especificación es manifiesta y evidentemente excesiva, y si esa amplitud plantea un problema de mala fe. Eso cambia mucho, porque la presión sobre solicitudes sobredimensionadas ya no tiene por qué esperar siempre a la oposición, la revocación o la invalidez. La propia fase de solicitud puede empezar a funcionar como filtro más activo.
Al mismo tiempo, la actualización de formularios y tasas desde el 1 de abril de 2026 hace que la vía de revocación o invalidez quede más ordenada. Para los titulares genuinos, esto no significa automáticamente que la prueba se haya vuelto sencilla. Sí significa que esas acciones son más fáciles de presupuestar, calendarizar e integrar en una estrategia coherente. Para quienes se han apoyado en listas muy amplias con poca preparación real de uso, el cambio es tangible. Ahora puede haber que justificar antes esa amplitud y asumir una amenaza posterior más clara si el registro es atacado.
También hay un ángulo de disciplina de costes que no debería infravalorarse. Los procedimientos marcarios británicos no funcionan con lógica de reparación íntegra, pero el tribunal conserva margen para apartarse de la escala ordinaria cuando la conducta se vuelve irrazonable. Incluso sin una campaña oficial ruidosa contra las “marcas zombi”, el sistema está convirtiendo la crítica al filing especulativo en riesgo de examen, riesgo de revocación y riesgo de costas más concretos.
3. El PTAB no está cerrando la puerta mediante una nueva regla final, sino mediante una secuencia más fuerte de gatekeeping
La parte del PTAB necesita precisión terminológica. Es frecuente leer que el Board “ya ha implantado nuevas reglas sobre serial petitions”. La realidad oficial es más estrecha y más procedimental. La propuesta normativa de 2024 que abordaba serial petitions y cuestiones relacionadas fue retirada más tarde. Lo que sí está operando es el proceso discrecional del Director de marzo de 2025, que extrae serial petitions, parallel petitions, procedimientos paralelos y cuestiones bajo la Section 325(d) para someterlos a un filtro discrecional específico antes de entrar plenamente en el fondo.
Esa secuencia cambia bastante. La pregunta deja de ser solo si el petitioner ha encontrado una combinación documental algo distinta o una formulación más pulida. La pregunta previa pasa a ser si realmente hay una razón institucional suficiente para abrir otra ronda contra la misma patente. Si la respuesta es débil, la petición puede tropezar antes de que se despliegue la controversia sustantiva. Eso vuelve más costoso justificar una actividad repetida ante el PTAB y hace más difícil presentarla como algo rutinario.
El memorando posterior sobre prior findings refuerza la misma dirección. Cuando las cuestiones nucleares o las reivindicaciones ya han sido consideradas en otro foro o en otro procedimiento, el PTAB ya no transmite comodidad con la idea de que un nuevo ataque sea un acto neutro más. Esto no elimina por completo los ataques repetidos. Pero sí reduce su normalidad presunta. El petitioner necesita ahora una explicación mucho más limpia sobre por qué esa nueva ronda merece existir.
4. Qué deberían hacer ahora las empresas: dejar de apoyarse en inventarios procesales tanto en marcas como en patentes
Para los equipos de marca, la estrategia menos eficiente ahora es seguir tratando la solicitud marcaria como un dispositivo barato de almacenamiento. Cuanto más amplia sea la especificación y más débil la preparación real de uso, mayor será la exposición posterior en examen, revocación, invalidez o costas. El enfoque más sólido es menos teatral y más disciplinado: definir con precisión los bienes y servicios nucleares, ordenar pronto la evidencia de uso y revisar registros antiguos que siguen vivos en cartera pese a un soporte comercial débil o decreciente.
Para titulares de patentes, demandados y petitioners, la evolución del PTAB obliga a mapear el procedimiento con mayor anticipación. Los petitioners ya no deberían asumir que un primer intento fallido puede seguirse de una segunda ronda rutinaria con otro ángulo. Los titulares, por su parte, no deberían limitar su esfuerzo a la respuesta sobre el fondo. Conviene preparar una narrativa conectada sobre serial petitions, parallel petitions, prior findings y carga procedimental a lo largo de la línea temporal entre district court, ITC y PTAB.
Si se observan juntas, las señales británicas y estadounidenses van en la misma dirección. Ambos sistemas parecen menos dispuestos a subvencionar el acaparamiento procesal y las tácticas de presión repetida. Los derechos ligados a un uso real y las controversias apoyadas en una necesidad auténtica de decisión seguirán encontrando espacio. Las estrategias basadas en ocupar terreno primero o en intentar una ronda más “a ver si esta vez entra” probablemente recibirán una acogida bastante más fría que antes.



