La USPTO actualiza la Guía de Práctica del PTAB: la conferencia previa obligatoria 15 días antes de la vista oral en IPR/PGR convierte la gestión de controversias en una nueva ventana estratégica
El 12 de diciembre de 2025, la USPTO actualizó la Guía de Práctica del PTAB para establecer que, en los casos de juicios AIA instituidos bajo el proceso implementado el 17 de octubre de 2025, el panel celebrará una conferencia previa con las partes no más tarde de quince días antes de la vista oral. Para las partes en inter partes review (IPR) y post-grant review (PGR), esto significa que controversias que a menudo se reservaban para el énfasis final de la vista —la interpretación de reivindicaciones, la lógica para combinar el estado de la técnica y los indicios objetivos de no obviedad— quedan ahora trasladadas formalmente a un punto procesal anterior y más estructurado.
No se trata solo de un ajuste de calendario. El PTAB ha indicado además que la conferencia servirá no solo para señalar qué cuestiones desea abordar el panel en la vista oral, sino también para permitir que las partes identifiquen los asuntos que quieren tratar en esa vista y para discutir determinadas mociones pendientes, cuestiones limitadas de admisibilidad probatoria y desacuerdos no resueltos sobre demostrativos. Para empresas y abogados, el cambio práctico es profundo: la defensa oral deja de ser solo una actuación del último día. Pasa a convertirse en una disputa en dos tiempos —gestión previa de controversias y presentación oral formal— en la que la calidad de la preparación de la primera fase condiciona la eficacia de la segunda.
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1. La actualización no cambia si habrá vista, sino quién consigue fijar antes la agenda de la vista
En muchos asuntos ante el PTAB, la preparación de la vista oral siempre ha sido importante, pero numerosos equipos concentraban su verdadero esfuerzo estratégico en la audiencia misma: quién abre, cuánto tiempo se dedica a cada tema, qué demostrativos organizan mejor el expediente y cómo responder a la formulación tardía de la contraparte. La actualización altera esa dinámica al situar a ambas partes en una conversación estructurada con el panel quince días antes de la vista. En cuanto el panel indica qué cuestiones desea escuchar, cambia el centro de gravedad. El control de lo que se convierte en la agenda práctica de la vista ya no depende principalmente de la actuación en sala, sino que empieza a configurarse antes y bajo la guía del propio panel.
Eso importa porque la defensa pasa a depender menos del tiempo de palabra en sí y más del orden y jerarquía de las cuestiones. La vista oral sigue siendo el espacio central de persuasión y diálogo con el órgano decisor, pero las preguntas que el panel decide colocar en primer plano suelen determinar qué partes del expediente tendrán relevancia real. La parte que confiaba en la audiencia para compensar debilidades de sus escritos mediante una narrativa más amplia puede encontrarse con menos margen. En cambio, la parte capaz de reducir un expediente voluminoso a un conjunto pequeño de cuestiones decisivas antes de la vista puede obtener una ventaja estratégica real.
Además, resulta especialmente revelador que los ejemplos ofrecidos por la USPTO no sean detalles procedimentales menores. La interpretación de reivindicaciones, la razón para combinar referencias y los indicios objetivos suelen ser cuestiones nucleares de fondo en los juicios AIA. Esto sugiere que la conferencia previa no está pensada como una simple llamada de cortesía ni como un control administrativo. Es un mecanismo formalizado de compresión de controversias, y esa compresión suele determinar qué tratará el panel como verdaderamente decisivo.
2. La ventana de quince días no solo afecta al orden de los argumentos; también condiciona la prueba y la forma de presentación
Leída con atención, la nueva conferencia cumple al menos tres funciones. La primera es permitir que el panel señale qué controversias jurídicas y fácticas quiere que las partes desarrollen en la vista oral, ayudando así a que el tiempo limitado de alegación se use con mayor eficiencia. La segunda es permitir que las partes identifiquen las cuestiones que desean que se traten en la vista, sin convertir la propia conferencia en una discusión plena sobre el fondo. Esto exige a los abogados explicar, de manera breve y estratégica, por qué un punto merece la atención del panel sin caer en una sobreargumentación prematura. La tercera, y quizá la más práctica, es que las partes pueden discutir mociones pendientes, solicitar una resolución anticipada sobre la admisibilidad de un número limitado de pruebas impugnadas y abordar problemas aún abiertos relativos a los demostrativos.
Esta tercera función es fácil de subestimar y, sin embargo, puede producir las mayores consecuencias prácticas. En los procedimientos ante el PTAB suele decirse que la vista oral sirve para sintetizar un expediente escrito ya cerrado. Pero la fuerza persuasiva de esa síntesis depende en gran medida de qué pruebas pueden subrayarse, qué anexos siguen siendo utilizables y cómo los demostrativos enmarcan la controversia. Si antes de la vista se reduce el alcance de un informe pericial, de una prueba de éxito comercial, de una comparación técnica o del propio hilo conductor de los demostrativos, cambia también la forma del relato oral. Por ello, la conferencia de los quince días no trata solo de qué puede decirse, sino también de qué puede decirse con eficacia y sobre qué base procesal.
Para los equipos internos, esto significa que las mociones de exclusión, los desacuerdos sobre demostrativos y la preparación de la vista oral ya no deberían tratarse como líneas de trabajo separadas. Ahora forman una cadena única de gestión previa de controversias. El expediente escrito define el terreno disponible, la conferencia ayuda a ordenar qué será realmente importante y la vista se convierte en el acto final de presentación. Una debilidad en cualquiera de esas etapas reduce el valor de la siguiente.
3. Impacto práctico para empresas y abogados: la preparación debe adelantarse y el equipo de vista oral debe intervenir antes
La consecuencia más clara para los abogados externos es que el trabajo que antes se concentraba en el tramo final previo a la vista ahora debe adelantarse al momento anterior a la conferencia previa. Ya no basta esperar a que los demostrativos estén casi cerrados para plantearse las preguntas decisivas: ¿qué queremos que el panel se lleve a la sala como verdaderos puntos de decisión?, ¿qué cuestiones merecen tiempo oral y cuáles conviene relegar?, ¿qué disputas probatorias necesitan una resolución temprana porque afectan directamente a la capacidad de persuadir en la audiencia? Esto exige una coordinación más temprana y más estrecha entre quienes llevan los escritos, la prueba pericial, la práctica de mociones y la argumentación oral, en lugar de una agregación tardía de piezas separadas.
Para las empresas, la toma de decisiones interna también debe adelantarse. Si el asunto depende en parte de consideraciones secundarias como éxito comercial, reconocimiento del sector, copia o necesidad largamente insatisfecha, el equipo de negocio debe identificar antes qué temas fácticos merece la pena elevar en la fase de vista y qué materiales internos pueden reforzar el relato en torno a la prueba pericial. Si la disputa principal se sitúa en la interpretación de reivindicaciones o en la lógica para combinar referencias, entonces el equipo jurídico y el equipo de negocio deberían trabajar con sus abogados en una narrativa breve de fondo mucho antes de la audiencia. El objetivo no es repetir todos los detalles técnicos del expediente, sino cristalizar las pocas discrepancias que el panel probablemente tratará como determinantes.
En un plano más amplio, esta actualización puede alterar incluso la forma de medir la excelencia en las vistas. En la práctica futura del PTAB, los equipos más fuertes no serán necesariamente los que mejor hablen en sala. Podrían ser aquellos capaces de comprimir las cuestiones, evaluar los límites probatorios y fijar la lógica de presentación antes de que la conferencia tenga lugar. La ventaja se desplaza del rendimiento en el estrado al diseño previo al estrado.
4. Qué deberían hacer las partes ahora: tratar la conferencia previa como un campo de batalla independiente y no como una nota al pie procedimental
Para las empresas que ya están en procedimientos IPR o PGR, o que previsiblemente entrarán en ellos, el primer paso es actualizar el calendario interno del asunto. Las dos semanas anteriores a la vista oral ya no deberían verse solo como un periodo para pulir diapositivas, sino como la cuenta atrás hacia una controversia procesal autónoma en la que la interpretación de reivindicaciones, la lógica de combinación del estado de la técnica, los indicios objetivos, las mociones de exclusión y la estrategia de demostrativos requieren una priorización clara. El segundo paso es preparar una lista específica de objetivos para la conferencia: qué queremos que el panel tenga presente al entrar en la vista, qué ruido queremos reducir antes y qué asuntos no queremos que la contraparte logre colocar en el centro del debate oral. El tercer paso consiste en entrenar una defensa adaptada a la conferencia: formulaciones breves, orientadas al juzgador y capaces de traducir cuestiones técnicas y probatorias complejas a un formato absorbible, en lugar de reciclar el lenguaje de los escritos.
Al mismo tiempo, conviene no perder de vista el alcance de la actualización. Según el aviso de la USPTO, la conferencia obligatoria se aplica a las vistas orales AIA relevantes en asuntos instituidos bajo el proceso implementado el 17 de octubre de 2025; en otros casos, las partes todavía pueden solicitar una conferencia previa escribiendo a
En términos prácticos, la USPTO no se ha limitado a añadir una reunión más antes de una vista del PTAB. Ha concentrado varias tareas que antes estaban dispersas —definición de controversias, delimitación probatoria y gestión de la atención del panel— en una nueva ventana institucionalizada. Para las partes bien preparadas, esa ventana puede convertirse en una oportunidad poderosa para influir en qué considera central el panel, reducir ruido en la vista y mejorar la eficiencia de la persuasión oral. Para los equipos que preparen demasiado tarde, en cambio, puede cerrar espacios de recuperación antes incluso de que empiece la audiencia.


