Ley de Marcas y Ley de la Oficina de PI de Maldivas: por qué también conviene seguir el ángulo del sistema de diseños
El 11 de noviembre de 2025, Maldivas aprobó la Ley de Marcas (Law 19/2025), cuya entrada en vigor está prevista para el 11 de noviembre de 2026. Frente al antiguo uso de avisos cautelares como mecanismo principal para advertir reclamaciones marcarias, la nueva ley introduce un marco más completo para solicitud, examen, publicación, oposición, registro, renovación y cancelación. En términos prácticos, se trata de un paso desde una protección basada en avisos hacia una protección apoyada en procedimientos formales y títulos registrales.
Aunque el titular parece limitarse al derecho marcario, el alcance es más amplio para las empresas que siguen temas de envase, apariencia del producto y acceso al mercado vinculado al diseño. La Ley de la Oficina de Propiedad Intelectual de Maldivas ya ha creado la base institucional, y como Maldivas todavía no forma parte del Convenio de París ni del Sistema de La Haya, la manera en que se implemente este nuevo marco merece atención más allá de las marcas.
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1. El cambio institucional va mucho más allá de permitir registros de marca
Según la información pública disponible, la nueva ley establece una vía de registro mucho más estructurada, con examen, un plazo de oposición de tres meses tras la publicación, períodos de protección de diez años y posible cancelación por falta de uso después de cinco años. Para las empresas, esto implica que la solidez del derecho dependerá cada vez más de la presentación formal, del seguimiento del expediente y del mantenimiento del registro, y no de avisos públicos de baja intensidad. Para la administración, supone además la necesidad de desarrollar reglas, tasas, criterios de examen y gestión documental con un grado de coherencia que antes no era exigible.
Por eso, no conviene leer la reforma solo como “una nueva vía de solicitud”. La lectura más útil es que Maldivas empieza a insertar la protección de marcas en una arquitectura moderna de propiedad intelectual, con procedimientos más claros, espacios formales de controversia y una base administrativa más definida. Eso modifica la forma en que las empresas deberían preparar pruebas, revisar antecedentes, decidir calendarios de presentación, controlar renovaciones y planificar defensa de derechos.
2. Por qué quienes siguen diseños industriales también deberían observar este proceso
A primera vista, los diseños industriales pueden parecer un tema distinto. Sin embargo, la protección de diseños no depende únicamente de tener una ley específica; también depende de la capacidad institucional para recibir solicitudes, publicar derechos, mantener registros, tramitar impugnaciones y coordinarse con tribunales o autoridades fronterizas. La combinación de la Ley de la Oficina de PI y la nueva Ley de Marcas sugiere que Maldivas está construyendo precisamente esa base institucional. Por ello, la fase de implementación resulta especialmente relevante para quienes observan la evolución del sistema de diseños.
Además, en muchos sectores vinculados a Maldivas, marcas y diseños se cruzan en la práctica. Artículos para hotelería, presentación minorista, recuerdos, envases, accesorios de moda y otros activos visuales de cara al consumidor suelen combinar identidad de marca y apariencia del producto en un mismo punto comercial. Cuando una jurisdicción formaliza publicación, oposición y registro en materia marcaria, suele crear también mejores condiciones para desarrollar herramientas vecinas de protección del diseño.
3. Qué implica esto para empresas extranjeras con presencia o planes de entrada
Los titulares extranjeros deberían seguir la reforma con interés, pero sin asumir que un sistema en modernización operará de inmediato como una jurisdicción madura e integrada en tratados internacionales. Dado que Maldivas todavía no es miembro del Convenio de París ni del Sistema de La Haya, la estrategia de presentación, la coordinación entre derechos, las expectativas sobre prioridad y la combinación entre marcas y diseños pueden requerir un enfoque más específico. Que un sistema se modernice no significa que ya esté plenamente armonizado.
En la práctica, conviene que las empresas integren en un mismo mapa de riesgo las marcas, la apariencia del producto, el derecho de autor, los contratos y la prueba de uso en el mercado, en lugar de tratar cada derecho de forma aislada. Esto es especialmente importante en sectores ligados al turismo, retail hotelero, alimentos y bebidas, accesorios de moda y modelos de venta transfronteriza, donde la imagen del producto y la identidad marcaria suelen reforzarse mutuamente.
4. Cuatro puntos de implementación que merecen seguimiento durante el próximo año
Primero, habrá que observar cuándo y con qué calidad se publican los reglamentos de aplicación, las tasas y las guías operativas. Segundo, será importante ver si la práctica de examen y oposición evoluciona con suficiente consistencia como para permitir decisiones de registro fiables. Tercero, los operadores ya presentes en el mercado deberán pasar de una lógica de aviso cautelar a una lógica de registro y renovación activa. Cuarto, conviene seguir si la reforma marcaria se convierte en un paso previo hacia un marco más completo para diseños industriales o hacia una mayor articulación con sistemas internacionales en el futuro.
En ese sentido, la importancia de esta reforma no se limita a que Maldivas ahora tenga una ley de marcas. También importa porque muestra cómo una economía pequeña y orientada al turismo puede empezar a construir la infraestructura institucional necesaria para una protección más moderna de marcas y diseños. Para las empresas internacionales, la cuestión central no es solo el título de la ley, sino si el sistema funcionará de forma estable, transparente y administrativamente viable después del 11 de noviembre de 2026.



