Indonesia acelera marcas y abre más espacio a las patentes de IA
A fecha de 24 de junio de 2026, la lectura práctica del mercado sobre las dos nuevas normas de la DGIP de Indonesia ya es bastante clara. En patentes, el Reglamento No. 6 de 2026 traslada al terreno operativo la última reforma de la Ley de Patentes y amplía expresamente el objeto protegible a sistemas, métodos y usos. En marcas, el Reglamento No. 5 de 2026 se interpreta como una reforma de aceleración real, con hitos administrativos comprimidos al máximo y renovaciones que ahora se mueven en días hábiles, no en meses.
La cuestión importante es que estos cambios no funcionan por separado. Para empresas de IA, software y negocios apoyados en plataformas, la ampliación del objeto patentable, el pago inmediato de tasas por exceso de reivindicaciones, la tramitación marcaria más rápida y el mecanismo de bloqueo contra contenidos en comercio electrónico y redes sociales ya están empujando las mismas decisiones internas. Cambian el orden de presentación, la lógica del presupuesto, la preparación de pruebas y la forma de planificar la observancia.
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La ampliación del objeto patentable abre la puerta, pero exige una redacción mucho más disciplinada
La novedad más comentada del Reglamento No. 6 de 2026 es la inclusión expresa de sistemas, métodos y usos dentro del marco patentario. Para solicitudes relacionadas con despliegues de IA, flujos de software, arquitecturas de tratamiento de datos y soluciones técnicas cercanas a modelos de negocio digitalizados, esto supone una apertura relevante. Casos que antes corrían el riesgo de ser vistos como reglas abstractas o simples esquemas operativos ahora tienen una entrada más clara al examen de patentes en Indonesia.
Pero una puerta más amplia no significa un examen más relajado. El solicitante sigue teniendo que demostrar una solución tecnológica real. En expedientes de IA, eso pesa mucho. Ya no basta con afirmar que el modelo mejora la eficiencia, optimiza decisiones o automatiza un proceso. Hay que explicar dónde está el problema técnico, cuál es la intervención técnica concreta y de qué manera la estructura reivindicada produce el resultado. Indonesia parece hoy más receptiva, sí, pero también menos tolerante con solicitudes vagas.
Además, la reforma trae un riesgo procesal inmediato. Las tasas por exceso de reivindicaciones deben pagarse al presentar la solicitud. Si no se pagan en ese momento, puede perderse la fecha de presentación. Parece un ajuste administrativo menor, pero en la práctica cambia el juego. Muchas empresas siguen entrando en un país con un juego amplio de reivindicaciones para afinarlo más adelante. En Indonesia, esa costumbre ahora puede traducirse en un problema directo de calendario y de presupuesto. En IA y software el riesgo es aún mayor, porque las reivindicaciones de método, sistema, dispositivo, soporte y aplicación concreta se acumulan con rapidez.
La aceleración marcaria reduce el margen para la improvisación
El Reglamento No. 5 de 2026 envía un mensaje muy nítido: la DGIP quiere que la administración de marcas vaya más rápido. Diversos resúmenes prácticos de estas semanas destacan plazos de un día hábil para ciertas salidas oficiales y cuatro días hábiles para la gestión de renovaciones una vez completo el expediente. Las cifras llaman la atención, pero el verdadero cambio está en otro lado. El solicitante dispone de menos tiempo para corregir instrucciones tardías, completar documentos o resolver debates internos.
Eso obliga a tratar Indonesia de otra manera. La elección del signo, la estrategia de clases y subclases, la redacción de productos y servicios, la documentación del titular, la cadena de autorizaciones y el control de renovaciones deben llegar mucho más ordenados al momento de la presentación. Seguir pensando que Indonesia permite presentar primero y ordenar después es una apuesta cada vez menos cómoda. Para compañías de IA que lanzan tecnología y marca al mismo tiempo, patentes y marcas ya no pueden avanzar en compartimentos separados. Cuando la solución técnica entra en ventana de presentación, la limpieza de marca y la logística del portafolio deberían estar ya en marcha.
El mecanismo de bloqueo acerca la observancia al nivel de la plataforma
La DGIP cuenta ahora con una vía de coordinación más clara con las autoridades de comunicaciones de Indonesia para bloquear o restringir el acceso a contenidos de comercio electrónico y redes sociales que infrinjan patentes, marcas o diseños industriales. La relevancia de esta herramienta no está en sustituir al litigio judicial. Su verdadero valor es que desplaza parte de la pelea a la capa de plataforma, donde páginas de producto, cuentas, material promocional y canales de tráfico pueden verse afectados mucho antes.
Para negocios de plataforma, vendedores transfronterizos y marcas que viven del contenido, esto importa mucho. En muchos proyectos de IA no existe un solo derecho que lo cubra todo. La tecnología de base puede descansar en patentes; la interfaz, los materiales y ciertos resultados pueden plantear cuestiones de derecho de autor; la identidad comercial depende de las marcas; y la apariencia del producto puede requerir diseño industrial. Cuando llega el momento de denunciar en plataforma, cualquier fallo en la titularidad, en la licencia o en el paquete probatorio cuesta tiempo. Si la empresa no puede demostrar quién es titular de la patente, quién controla la marca, quién está autorizado para operar la tienda y quién puede aportar pruebas listas para la plataforma, una posición jurídica fuerte puede terminar en una respuesta operativa débil.
Qué conviene cambiar desde ahora
La primera corrección es operativa: convertir el recuento de reivindicaciones en un paso real previo a la presentación en Indonesia, sobre todo en expedientes de IA y software. La segunda es organizativa: colocar las solicitudes de patente y de marca en un mismo calendario interno, en lugar de dejar que I+D, legal y marca trabajen a ritmos distintos. La tercera es probatoria: preparar con antelación los expedientes de observancia en plataforma, con documentos de titularidad, cadenas de licencia, comparativas de infracción, capturas de páginas y contactos locales de reacción. La cuarta es estratégica: mapear los activos de IA antes del lanzamiento y decidir qué debe ir a patente, qué conviene reservar a derecho de autor o secreto empresarial y qué debe gobernarse por contrato.
El paquete reformista de Indonesia no es ambiguo. Amplía el espacio para solicitar derechos, pero también adelanta la presión procedimental. Hay más oportunidad, sí, pero menos margen para preparar tarde. Las empresas que unan redacción técnica, presupuesto de reivindicaciones, tiempos de marca y gobernanza de plataformas en un solo plan de ejecución estarán mucho mejor posicionadas para obtener derechos y hacerlos valer en Indonesia.



