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USPTO endurece el acceso al ODP y ya no admite ambigüedad en solicitudes asistidas por IA

Desde el 18 de junio de 2026, la USPTO ha pasado el Open Data Portal (ODP) a un esquema de acceso plenamente vinculado a cuentas registradas. A primera vista, parece una medida técnica para frenar tráfico no registrado y extracción masiva de datos. En realidad, va más allá. La oficina está empezando a separar el uso público ordinario de la explotación intensiva de datos de patentes, y lo está haciendo mediante identidad, registro y control del acceso.

La señal más relevante para los equipos de patentes es otra: el uso de IA generativa en la redacción ya no puede tratarse tan fácilmente como una simple capa de eficiencia. Cuando la IA interviene de forma significativa en memorias, reivindicaciones o en la preparación del IDS, solicitantes y agentes deben estar en posición de demostrar que la concepción inventiva esencial siguió siendo humana y que el contenido o las referencias generadas por IA fueron revisados con el nivel de rigor necesario para sostener las certificaciones de firma y las obligaciones de divulgación. La cuestión no es si puede usarse IA, sino si todavía puede usarse de forma ambigua.

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La restricción del ODP es, en el fondo, una decisión de gobernanza de datos

La USPTO no está retirando los datos públicos. Lo que está haciendo es desplazar hacia la periferia el acceso anónimo, intensivo y difícil de auditar. Eso importa para cualquiera que dependa de conjuntos de datos de patentes para entrenamiento de modelos, vigilancia competitiva, analítica de carteras o mejora de búsquedas. El impacto operativo no termina en abrir una cuenta. Habrá que revisar continuidad de acceso, disciplina de consumo, gestión de credenciales, controles internos y hasta qué punto un flujo de trabajo depende de extraer grandes volúmenes de datos sin interrupciones.

También cambia el reparto de costes de adaptación. Los equipos con una función real de cumplimiento suelen poder absorber mejor un acceso basado en cuentas, auditoría y control de tráfico. La presión recae más sobre quienes dependían de identidades fragmentadas, scraping externalizado o de la idea de que “dato público” equivalía a extracción prácticamente irrestricta. Por eso, el movimiento sobre el ODP no debe leerse como un simple ajuste técnico. Es un intento de volver a introducir gobernanza de identidad en el uso de datos federales de propiedad intelectual.

La redacción asistida por IA vuelve siempre a la misma pregunta: quién concibió realmente la invención

En solicitantes sofisticados, usar modelos de lenguaje para redactar patentes ya no es algo excepcional. La cuestión difícil está en otro sitio: dónde sigue residiendo el juicio sustantivo. Si una memoria se pule con IA, si las reivindicaciones se expanden con IA o si la IA propone variantes de realización, ¿pueden los inventores y el representante explicar con claridad cuál es el concepto inventivo, por qué se eligió cierto perímetro reivindicatorio y qué aportación técnica procede de una mente humana y no de una salida de máquina?

Esa pregunta aparece antes de lo que muchos equipos creen. Una solicitud puede parecer impecable en el momento de presentación y, sin embargo, volverse frágil más adelante si nadie conservó un registro fiable del juicio técnico humano. Cuanto mejor parece escribir la IA, más fácil resulta olvidar quién tomó las decisiones decisivas. Ahí empiezan a acumularse los problemas de inventorship, de soporte descriptivo y de credibilidad del expediente. La IA puede ayudar a producir texto con rapidez, pero no puede asumir la concepción humana ni absorber las consecuencias jurídicas cuando el rastro se vuelve borroso.

El IDS puede convertirse en uno de los puntos de mayor exposición

La IA resulta muy atractiva en el trabajo de IDS por razones obvias: localiza referencias rápido, las agrupa rápido y ayuda a completar formularios rápido. Precisamente por eso, este terreno puede torcerse con facilidad. El peligro práctico muchas veces no es la ocultación deliberada, sino la presentación de referencias inexistentes, irrelevantes, redundantes o solo aparentemente plausibles porque la salida sonaba convincente. Cuando eso ocurre, el riesgo ya no es solo de mala calidad documental. Empieza a rozar la investigación razonable, el deber de franqueza y la integridad de lo que se declara ante la oficina.

Muchos equipos siguen hablando de automatización del IDS como si fuera, sobre todo, una herramienta para ahorrar horas. Es una visión demasiado estrecha. El objetivo más seguro no es automatizar el envío masivo, sino automatizar la sospecha: marcar referencias débiles, aislar las dudosas, forzar una segunda revisión y asegurarse de que lo que entra en el expediente ha sido comprobado por alguien dispuesto a firmar. Los despachos y departamentos jurídicos que construyan esa capa de revisión estarán mejor posicionados. Quienes traten listas generadas por IA como producto listo para presentar estarán creando una exposición evitable.

El ajuste que viene es procedimental, no retórico

La respuesta inmediata no debería ser añadir unas líneas genéricas en la solicitud diciendo que la invención fue realizada por seres humanos. Ese tipo de fórmula vale poco si el flujo de trabajo subyacente es débil. Lo que importa es si el equipo puede conservar un registro utilizable: qué vino de los inventores, qué reescribió el agente, qué fue solo pulido lingüístico por IA, qué referencias de estado de la técnica se verificaron de forma independiente y en qué punto ocurrió la revisión humana. Esos detalles parecen pesados cuando todo va bien. Se vuelven decisivos cuando más tarde se cuestionan la inventorship, la exigibilidad o la conducta durante la tramitación.

Lo mismo ocurre con la gobernanza de herramientas. Quién puede introducir divulgaciones técnicas en modelos externos, qué tareas de redacción pueden usar IA generativa, qué salidas exigen una segunda revisión, cómo separar la búsqueda asistida por IA de la toma de decisiones sobre el IDS y cómo mantener el acceso al ODP bajo una estructura de cuentas conforme ya no debería dejarse a hábitos informales. La dirección de la USPTO se está aclarando: el punto de entrada a los datos públicos se estrecha y el trabajo de patentes asistido por IA pasa de ser “generalmente aceptable” a ser “aceptable solo si puede explicarse, verificarse y respaldarse”. Ese cambio es material para solicitantes, representantes y cualquier empresa que esté construyendo procesos de PI sobre IA generativa.

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El contenido de esta sección se ofrece únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento jurídico ni una recomendación formal de servicios. Para cualquier asunto concreto, le recomendamos considerar las circunstancias específicas de su caso y tomar como referencia la normativa, las políticas y la práctica más recientes de las autoridades competentes.