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La UPC estrecha las suspensiones mientras la oposición ante la OEP acelera

El 17 de febrero de 2026, la Court of Appeal de la UPC en bioMérieux v Labrador Diagnostics rechazó suspender un recurso de revocación por la existencia paralela de una oposición ante la OEP, y también rechazó ampliar el plazo para el escrito de motivos mientras se esperaba la vista oral en Múnich. La señal es bastante clara: que una misma patente europea esté siendo discutida al mismo tiempo ante la UPC y ante la OEP no activa por sí solo una lógica de “esperemos primero a la OEP”. La suspensión sigue siendo una facultad discrecional, y el tribunal está mirando el equilibrio concreto de intereses, no el simple hecho de la coexistencia procesal.

El alcance de esta orden va más allá del propio recurso de revocación. Para quien esté preparando una acción por infracción, una defensa de validez o incluso una solicitud de medidas provisionales durante el periodo de solapamiento, el calendario procesal está cambiando. La UPC no muestra demasiada disposición a ceder su ritmo a la OEP, y la propia OEP ha convertido en algo mucho más operativo su práctica de aceleración cuando existen litigios paralelos. El sistema de doble vía sigue existiendo, pero el margen para esperar sin tomar posición se ha reducido.

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La orden no inventa una regla nueva, pero sí aprieta la vara

Si esta decisión se resume solo en “la UPC denegó la suspensión”, se pierde la parte útil. La UPC ya había mostrado cautela frente a las solicitudes de pausa basadas en oposiciones paralelas, pero ahora la Court of Appeal ha hecho más visible el umbral real. La mera existencia de una oposición ante la OEP no basta. Ni siquiera la perspectiva de una actuación relativamente próxima en Múnich obliga al tribunal a detenerse. Lo que pesa es si la suspensión se justifica de verdad a la luz de la eficiencia procesal, del estado del expediente, de los intereses de las partes y de las herramientas ya disponibles dentro del marco de la UPC.

Eso reduce una zona que antes dejaba más espacio a la maniobra táctica. Era razonable pensar que, si la vista oral ante la OEP estaba cerca, la UPC podría preferir esperar un poco y ver qué ocurría. Ese camino no ha desaparecido por completo, pero ahora parece bastante más estrecho. El tribunal da la impresión de valorar más si el procedimiento puede seguir avanzando con sentido, si las partes podrán comentar después cualquier evolución en la OEP y si existe una necesidad actual y real de detenerse, en lugar de una simple conveniencia estratégica.

Lo que de verdad cambia es el calendario de las medidas provisionales y de la prueba

La orden no formula un nuevo test material para las medidas provisionales, pero su mensaje procesal afecta de forma directa a esa estrategia. Si la Court of Appeal no quiere ni siquiera ampliar un plazo de recurso mientras espera un hito próximo en la OEP, está diciendo algo bastante concreto: la UPC no quiere que las decisiones esenciales del litigio se pospongan solo porque la oposición pueda volverse pronto más informativa. Para el titular que esté pensando en pedir medidas provisionales, resulta más arriesgado confiar en que un futuro movimiento de la OEP termine reforzando después el relato de validez. Ahora importa más dejar pronto asentados la solidez aparente de la patente, la urgencia y el riesgo comercial.

La presión también cae sobre la parte demandada. Quien quiera servirse de la evolución de la oposición para frenar medidas provisionales o ralentizar el calendario principal ante la UPC necesitará algo más que decir que la oposición está pendiente. La vía más realista consiste en adelantar el material que pueda influir de verdad en la percepción del tribunal: los ataques más fuertes de novedad o actividad inventiva, las razones técnicas que hagan ver la patente como inestable y la mejor explicación de por qué esas cuestiones importan ahora y no más adelante. La doble vía ya no parece una excusa natural para dejar parte del trabajo de persuasión para la fase ante la OEP.

La OEP deja de ser un telón de fondo pasivo

La otra mitad del cuadro importa tanto como la primera. La OEP ha dejado claro que, una vez informada de procedimientos paralelos por infracción o revocación ante la UPC o ante un tribunal nacional, la oposición puede entrar en una vía acelerada. No se trata de una consigna abstracta. Los plazos de respuesta pueden acortarse, las citaciones a vista oral pueden emitirse antes, las fechas ya fijadas pueden adelantarse cuando sea posible, y tanto la decisión escrita como el acta pueden llegar con mayor rapidez. La guía de 2026 sigue haciendo esta mecánica más explícita, de modo que la presión judicial en la UPC se transmite ahora con mayor claridad al flujo de trabajo de la oposición.

El resultado práctico se subestima con facilidad. Todavía hay quien piensa en la oposición ante la OEP como el foro más lento, en el que los puntos técnicos de validez pueden desarrollarse con más calma. Esa premisa puede dejar de ser segura en cuanto el asunto ya esté vivo ante la UPC. Para el titular, las peticiones auxiliares, las explicaciones técnicas y las posiciones de reserva tienen que prepararse antes. Para el oponente, lo mismo ocurre con el arte previo decisivo y con las teorías de invalidez más fuertes. Sobre el papel siguen existiendo dos carriles. En la práctica, ambos empujan hacia una preparación más temprana y más densa.

Qué deberían ajustar ya empresas y asesores

Primero, conviene dejar de tratar a la UPC y a la OEP como una pareja ordenada de foro rápido y foro lento que pueden esperarse mutuamente sin mayor problema. Ahora se parecen más a un sistema de dos relojes conectados: la UPC es reacia a parar, y la OEP puede acelerar cuando sabe que el litigio ya está en marcha. Una planificación interna basada en “peleamos ahora en la UPC y ya construiremos luego la oposición” o en “engordamos primero la oposición y mientras intentamos ralentizar la UPC” se vuelve mucho más frágil.

Segundo, el trabajo para medidas provisionales, escritos principales y materiales de oposición debería construirse sobre un mismo núcleo probatorio y ordenarse antes. Qué documento de estado de la técnica resulta verdaderamente decisivo, qué prueba técnica o experimental sostiene mejor la apariencia de validez y qué puntos conviene jugar primero ante la UPC y cuáles reservar para la OEP son preguntas que ahora hay que contestar más pronto. Tercero, los equipos de negocio deberían asumir que el retraso procesal ya no es tiempo fácil de comprar. La verdadera ventaja no está en esperar, sino en llegar con la prueba, el juicio técnico y la narrativa de riesgo comercial bien organizados antes de que empiecen a correr a la vez los dos relojes.

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El contenido de esta sección se ofrece únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento jurídico ni una recomendación formal de servicios. Para cualquier asunto concreto, le recomendamos considerar las circunstancias específicas de su caso y tomar como referencia la normativa, las políticas y la práctica más recientes de las autoridades competentes.