MyEPO acelera el paso de la EPO hacia un examen más digital y asistido por IA
Tras la ventana de mantenimiento del 23 de mayo, la dirección digital de la EPO se lee con más claridad. Los materiales públicos no presentan todos los cambios como un único lanzamiento de producto, pero el patrón ya es visible: MyEPO se consolida como centro operativo para acceder al expediente e interactuar en línea, la clasificación asistida por IA gana peso en segundo plano y la redacción de actas de vista oral con apoyo de IA empieza a salir de la fase piloto.
No se trata solo de una actualización de interfaz. Para solicitantes y representantes, lo importante es que la EPO está conectando de forma cada vez más estrecha la presentación de escritos, los intercambios en línea, la redacción colaborativa, el uso de DOCX y la documentación de las vistas orales dentro de un mismo flujo sin papel. Eso reducirá fricción, sí, pero también obliga a preparar antes el caso. Cuanto más se acerca un plazo crítico o una vista oral, menos margen queda para textos improvisados, versiones mal controladas o pruebas todavía desordenadas.
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No es un simple retoque visual, sino un cambio de flujo
MyEPO ya no es solo un lugar para consultar expedientes. La propia EPO lo ha descrito como el centro de sus servicios en línea, con acceso al expediente digital, comunicaciones por Mailbox, actuaciones procesales, gestión de representantes y herramientas colaborativas como el área compartida. En 2026, el nuevo marco jurídico de MyEPO reforzó esa trayectoria al confirmar la estructura del servicio y al dejar claro que algunas funcionalidades pueden desplegarse progresivamente según el tipo de usuario. Leído en conjunto, el mensaje va mucho más allá de una parada técnica de fin de semana: la Oficina quiere que una parte cada vez mayor del recorrido del usuario se haga dentro de un único entorno digital controlado.
Eso importa porque muchos equipos de patentes siguen trabajando con un flujo partido. Entran en el sistema en línea, pero la redacción real, la comparación de versiones y la consolidación de instrucciones siguen ocurriendo fuera. A medida que la EPO concentra más acciones, intercambios y registros en torno a MyEPO, el coste oculto de ese hábito sube. La cuestión ya no es si una tarea puede hacerse digitalmente, sino si el equipo sabe con suficiente antelación qué texto es definitivo, qué modificación está lista para presentarse y qué peticiones subsidiarias deben seguir vivas.
La clasificación asistida por IA puede alterar el ritmo de búsqueda y de respuesta
El Plan de Calidad 2026 de la EPO utiliza una fórmula prudente: la asignación basada en IA de las solicitudes entrantes y la clasificación asistida por IA del estado de la técnica se ampliaron para apoyar búsquedas más completas. Puede parecer una frase contenida, pero tiene alcance estratégico. Sugiere que la IA no solo se usa para repartir expedientes con más rapidez, sino también para entrar más a fondo en la forma en que se organiza y aflora el arte previo durante el examen.
Para los solicitantes, la consecuencia práctica no es solamente la velocidad. Es la posibilidad de una cobertura de búsqueda más amplia y más temprana. Documentos fronterizos, campos técnicos colindantes y arte previo transversal pueden aparecer antes y con mayor consistencia. Eso es especialmente relevante en software, IA e invenciones mixtas de hardware y software, donde a menudo la defensa se ha apoyado en una lectura estrecha del documento principal. Una estrategia de respuesta más segura empieza antes: preparar enmiendas escalonadas, aislar mejor el efecto técnico real y construir una explicación de la implementación que resista cuando el expediente de búsqueda se vuelva más denso.
Las vistas orales se digitalizan más, pero no se vuelven menos formales
La EPO ya ha confirmado que, tras un piloto exitoso en 2025, la redacción asistida por IA de las actas de las vistas orales se está ampliando más allá de divisiones seleccionadas de examen y oposición. El modelo importa. La Oficina no está delegando la decisión en una máquina. Está grabando íntegramente la vista oral, transcribiéndola y utilizando esa transcripción como insumo para redactar el acta oficial. El órgano competente sigue siendo responsable del contenido; las grabaciones y transcripciones no pasan al expediente público, no se comparten con las partes y se eliminan una vez emitida el acta.
Esa arquitectura dice mucho sobre el uso actual de la IA en la EPO. La tecnología entra en la capa de redacción, ordenación y consolidación, no en la discrecionalidad jurídica. Pero sería un error interpretar esto como una relajación del procedimiento. Ocurre más bien lo contrario. Cuanto más clara, limpia y disciplinada sea la presentación del caso durante una vista oral por VICO, más sólido será previsiblemente el registro resultante. La vista oral no se vuelve informal; se vuelve menos tolerante con peticiones a medio formar y con formulaciones que se pensaban arreglar después.
DOCX, área compartida e intercambio sin papel adelantan el control de versiones
La notificación de la EPO sobre DOCX en 2026 añade un punto operativo de mucho peso. Los documentos en DOCX pueden presentarse por Online Filing 2.0, por MyEPO cuando proceda y, en determinados contextos, electrónicamente durante vistas orales o consultas celebradas por videoconferencia. Esa misma notificación añade que, en el área compartida, una versión limpia acordada entre solicitante y examinador puede presentarse directamente sin otra ronda de conversión. Las Directrices van un paso más allá y describen el área compartida como un entorno confidencial para interactuar en tiempo real sobre documentos, cuyos fragmentos relevantes pueden después citarse o anexarse al acta. En la práctica, ahí está la sustancia real de lo que muchos usuarios perciben como una nueva capa de interacción digital sin papel.
La cuestión no es solo ahorrar papel. Es trasladar mucho antes el viejo problema de controlar cuál es la versión válida. Los equipos que todavía dependen de una cadena de comentarios a última hora, limpieza fuera del sistema y fusión manual de versiones sentirán más presión, no menos. La alternativa más sólida es preparar antes de la consulta o de la vista oral los textos de sustitución, las versiones limpia y marcada, la prueba clave y las peticiones subsidiarias. La EPO está reduciendo fricción procesal, pero no está eliminando la complejidad. Lo que hace es ponerla encima de la mesa antes, cuando todavía se puede gestionar bien.
El efecto directo es preparar antes, no solo ir más deprisa
A primera vista, esto parece una mejora técnica. En realidad, cambia el orden del trabajo. Muchos equipos siguen concentrando decisiones esenciales de redacción y prueba en los últimos días antes de una vista oral o de una respuesta clave. A medida que MyEPO, la redacción compartida, el uso de DOCX y las actas asistidas por IA se conectan más estrechamente, ese hábito se vuelve más difícil de sostener. Los equipos que mejor aprovecharán el nuevo entorno serán los que cierren con antelación la estructura de peticiones, el soporte documental, los textos de reemplazo y los puntos de intervención oral.
Para solicitantes y representantes con una cartera europea amplia, el mensaje es bastante claro. El control de versiones antes de la vista oral debe convertirse en un proceso gestionado, no en una improvisación. El calendario para aportar pruebas suplementarias y peticiones subsidiarias debe revisarse antes. Y cada asunto debería repensarse para decidir qué cuestiones textuales conviene resolver en una consulta a través del área compartida y qué puntos conviene reservar al cauce formal. La dirección de la EPO ya es difícil de ignorar: el trabajo sin papel ya no es solo un eslogan de eficiencia, y la IA ya no es solo una etiqueta visible en la pantalla. Juntas, están cambiando cuándo se prepara, cómo se presenta y qué huella procesal queda en el expediente.



