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Clasificación de Niza, 13.ª edición: las reclasificaciones clave y la incorporación de AIaaS redefinen la estrategia marcaria

Desde el 1 de enero de 2026, la 13.ª edición de la Clasificación de Niza (NCL 13-2026) entró en vigor con cambios que van mucho más allá de una simple actualización terminológica. Varios productos de uso frecuente fueron trasladados de clase: las gafas, lentes de contacto y gafas de sol pasaron a la Clase 10; los cepillos de dientes eléctricos a la Clase 21; la ropa calefactable a la Clase 25; y los vehículos de emergencia y rescate a la Clase 12. Además, la Clase 42 incorporó nuevas expresiones, entre ellas “inteligencia artificial como servicio (AIaaS)”.

Para las empresas que preparan nuevas solicitudes de marca, extensiones internacionales, renovaciones o revisiones de cartera, estos ajustes no son un detalle administrativo. La clasificación influye en la redacción de productos y servicios, en la forma de hacer búsquedas de antecedentes y en la coordinación de estrategias de protección entre distintos mercados. En la práctica, 2026 se está convirtiendo en un punto de recalibración para la redacción de especificaciones marcarias.

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1. Qué cambió exactamente en la 13.ª edición

Los cambios más visibles importan porque recolocan determinados productos según su naturaleza o función principal. El traslado de gafas y otros productos ópticos a la Clase 10 los acerca con mayor claridad a una lógica médica, correctiva o asistencial. El paso de los cepillos de dientes eléctricos a la Clase 21 los alinea con los utensilios domésticos y de limpieza. La ropa calefactable pasa a la Clase 25, lo que confirma que, a efectos clasificatorios, puede prevalecer su función como prenda de vestir. Por su parte, los vehículos de emergencia y rescate en la Clase 12 refuerzan su tratamiento principal como vehículos.

Al mismo tiempo, la incorporación de “inteligencia artificial como servicio (AIaaS)” en la Clase 42 refleja que el sistema clasificatorio está intentando adaptarse a una oferta tecnológica cada vez más basada en la nube, en capas de servicio y en acceso por suscripción. Para las empresas que comercializan capacidades de IA, esta precisión puede tener efectos prácticos en la forma de describir sus servicios.

2. Por qué esto no es solo una cuestión técnica de redacción

La clasificación condiciona tanto el trabajo jurídico como la operativa comercial. Un cambio de clase puede alterar el alcance de las búsquedas de marcas, la manera de redactar las especificaciones y la forma en que los equipos internos relacionan productos con activos de marca. Si se siguen utilizando plantillas basadas en la lógica anterior, pueden surgir objeciones evitables, solicitudes de corrección o desajustes entre la realidad comercial y la redacción de la solicitud.

Esto es especialmente relevante para empresas con productos o servicios híbridos. Óptica, cuidado personal, prendas inteligentes, equipamiento de rescate y servicios basados en IA suelen cruzar varias unidades de negocio. Cuando cambia la lógica clasificatoria, también puede ser necesario revisar políticas internas de cartera, contratos de licencia, registros aduaneros y planes de presentación en distintas jurisdicciones.

3. Impacto inmediato en nuevas solicitudes, designaciones Madrid y carteras existentes

Para las solicitudes presentadas a partir de 2026, uno de los riesgos más claros es utilizar una estructura de especificación heredada de la edición anterior. Ese riesgo aumenta cuando una solicitud nacional servirá luego de base para una solicitud internacional por el Sistema de Madrid o para presentaciones paralelas en otros países. Si la solicitud base y la oficina de destino trabajan con lógicas de clasificación distintas, la fricción puede aparecer en el examen, en las enmiendas o incluso en fases posteriores de observancia.

Las marcas ya registradas no quedan automáticamente invalidadas por el cambio de edición, pero tampoco conviene asumir que el impacto práctico es nulo. Un enfoque prudente consiste en revisar las marcas centrales de la cartera para identificar dónde quedan ahora los productos o servicios reclasificados. Esa revisión puede orientar nuevas solicitudes, registros defensivos, ampliaciones de cobertura o decisiones de renovación.

4. Qué deberían hacer ahora las empresas y los profesionales

Una respuesta razonable empieza por actualizar bibliotecas internas de términos y precedentes de redacción. Después, conviene priorizar tres grupos de asuntos: nuevas solicitudes en preparación, carteras próximas a renovación y signos que probablemente se utilizarán para programas de presentación internacional o multijurisdiccional. Cuanto más cerca esté la empresa de los sectores afectados, más urgente será la revisión.

En un plano más amplio, la 13.ª edición sugiere que la Clasificación de Niza está tratando de seguir el ritmo de la convergencia tecnológica y de producto. La tarea estratégica no consiste solo en memorizar qué productos cambiaron de clase, sino en establecer un proceso interno capaz de actualizar el lenguaje de las solicitudes y la lógica de cobertura cada vez que evolucione la clasificación. Esa capacidad es la que convierte una corrección reactiva en una estrategia marcaria más sólida.

El contenido de esta sección se ofrece únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento jurídico ni una recomendación formal de servicios. Para cualquier asunto concreto, le recomendamos considerar las circunstancias específicas de su caso y tomar como referencia la normativa, las políticas y la práctica más recientes de las autoridades competentes.