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La reforma de la ley de marcas de China redefine registro y uso

La Ley de Marcas revisada de China fue adoptada formalmente el 26 de junio de 2026 y entrará en vigor el 1 de enero de 2027. Las interpretaciones oficiales difundidas a comienzos de julio dejan ver que no se trata de un simple ajuste técnico. La reforma reordena la relación entre solicitud, uso, administración y ejercicio del derecho marcario.

La atención pública se ha centrado en el endurecimiento contra las solicitudes maliciosas y la acumulación especulativa. Con razón. Pero el cambio más profundo va más allá. El sistema empieza a exigir una conexión más clara entre la marca solicitada y la actividad real de la empresa. Ya no basta con registrar primero y decidir después cómo sostener, usar o defender esa cartera.

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La reforma cambia la lógica del sistema, no solo algunos trámites

Uno de los mensajes más claros de la nueva ley es que la marca pasa a evaluarse dentro de una lógica de ciclo completo. Las condiciones de registro se reorganizan, el principio de buena fe gana peso y los límites del derecho se conectan de forma más visible con el uso real y con el orden del mercado. Para las empresas, eso significa que obtener el registro ya no puede verse como un punto final cómodo.

El objetivo regulatorio no parece limitarse a frenar unos pocos casos notorios. La dirección es más amplia: reducir el registro especulativo, la acumulación sin uso, las carteras infladas, el uso engañoso y ciertas formas de ejercicio excesivo del derecho. Cuando esa orientación queda más clara en el texto legal, la evaluación de las solicitudes tenderá a mirar menos la forma y más la justificación comercial.

La presión contra la mala fe empieza antes, en la propia solicitud

Desde la óptica práctica, la regla más relevante es que no se registrarán las solicitudes presentadas sin propósito de uso y claramente por encima de las necesidades normales de producción o negocio. Esa fórmula ofrece a la autoridad una base más firme para cuestionar volúmenes, ritmos y patrones de presentación que no encajan con la actividad real del solicitante.

No es una advertencia simbólica. Las explicaciones oficiales también apuntan a responsabilidades reforzadas cuando la solicitud maliciosa produce efectos adversos, y las agencias que acepten encargos problemáticos sabiendo o debiendo saber el riesgo quedan más expuestas. Eso obligará a documentar mejor por qué se presenta una cartera amplia y por qué cada bloque de registros responde de verdad a una necesidad empresarial.

El uso de la marca y su ejercicio también quedan bajo mayor control

La reforma no se agota en el momento del registro. El uso engañoso de una marca registrada puede dar lugar a órdenes de corrección, multas administrativas y, si no se rectifica a tiempo, a la cancelación del registro. En la práctica, esto afecta no solo a los casos evidentes de publicidad falsa, sino también a mensajes de marca que puedan inducir a error sobre calidad, procedencia, materias primas u otras características del producto.

Algo parecido ocurre con las marcas no usadas y con el abuso del derecho. El mecanismo de salida para signos que permanezcan tres años sin uso justificado gana más peso, y la línea oficial sugiere una actitud más activa para limpiar registros ociosos. Al mismo tiempo, una estrategia de enforcement demasiado agresiva puede volverse en contra del titular si su cartera o su uso real no resisten un examen serio.

Qué conviene hacer antes de enero de 2027

La reacción más útil no es presentar más solicitudes de inmediato, sino revisar la cartera actual. Conviene separar las marcas verdaderamente usadas, las defensivas heredadas, las que ya no acompañan la actividad principal y las que resultarían difíciles de justificar si se cuestiona su finalidad o su escala. Una cartera sobredimensionada ya no es solo un coste administrativo; puede convertirse en un problema regulatorio.

También merece atención la disciplina de uso. Marketing, legal y negocio deberían revisar cómo se muestran las marcas en internet, qué mensajes acompañan a los productos y si ciertos elementos dinámicos o digitales podrían requerir una estrategia más ordenada. La nueva ley acerca mucho más el cumplimiento marcario a la práctica comercial cotidiana.

Por último, toca recalibrar la estrategia de defensa. Habrá más herramientas contra el verdadero squatting, pero menos margen para los titulares que quieran litigar o presionar desde una posición débil. De cara a 2027, la mejor cartera no será la más grande. Será la más limpia: registros con una razón empresarial creíble, pruebas de uso bien conservadas y una política de ejercicio del derecho que no parezca oportunista.

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El contenido de esta sección se ofrece únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento jurídico ni una recomendación formal de servicios. Para cualquier asunto concreto, le recomendamos considerar las circunstancias específicas de su caso y tomar como referencia la normativa, las políticas y la práctica más recientes de las autoridades competentes.