Corea acelera las patentes de tecnología avanzada y encarece las prórrogas
El 21 de agosto de 2026, el Ministerio de Propiedad Intelectual de Corea del Sur (MOIP, anteriormente KIPO) anunció los detalles finales de aplicación de un paquete destinado a acelerar el examen de patentes en industrias avanzadas consideradas estratégicas a nivel nacional y a reajustar determinadas tasas procedimentales. Según el marco anunciado, las solicitudes que cumplan los requisitos y se refieran al diseño de semiconductores, a memorias de gran ancho de banda (HBM) y a tecnologías de baterías de próxima generación podrán acceder a una nueva vía de examen superacelerado (Super Fast-Track), con el objetivo de emitir la primera acción de examen (FOA) aproximadamente 1,5 meses después de la solicitud de acceso a esta vía. Para empresas que trabajan con ciclos tecnológicos muy cortos, Corea puede pasar de ser una jurisdicción paralela a convertirse en una fuente temprana de señales sobre patentabilidad.
La aceleración tiene una contrapartida clara. De acuerdo con el anuncio del 21 de agosto, las tasas oficiales aplicables a la segunda y posteriores solicitudes de prórroga del plazo de respuesta aumentarán de forma sustancial, en un 300% respecto del nivel anterior, y el MOIP examinará con mayor rigor la justificación de las prórrogas repetidas. El mensaje regulatorio es coherente: se ofrece más velocidad a quienes necesitan una decisión temprana, pero se reduce el incentivo para utilizar extensiones sucesivas con el fin de mantener abierta una posición estratégica mientras se observa la evolución del mercado o de otras jurisdicciones. En la práctica, conviene verificar el texto en vigor, la tabla de tasas vigente y las comunicaciones del expediente antes de asumir condiciones, importes o criterios concretos.
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Una FOA en 1,5 meses cambia el orden de las decisiones de cartera
Corea ya ha utilizado mecanismos de examen prioritario y vías aceleradas para reducir los plazos en determinados supuestos. Si el nuevo Super Fast-Track se aplica de forma estable a invenciones de diseño de semiconductores, HBM y baterías de próxima generación, el efecto práctico irá más allá de una simple reducción de espera. El solicitante podrá conocer mucho antes qué estado de la técnica considera más relevante el examinador, cómo se interpreta la contribución técnica y qué limitaciones pueden marcar el alcance defendible de las reivindicaciones.
Eso puede alterar la coordinación de una familia internacional. Muchas empresas multinacionales esperan primero una señal de Estados Unidos, Europa o China antes de decidir cómo modificar un expediente coreano. Si Corea emite una primera valoración sustantiva en unas seis semanas, la solicitud coreana puede convertirse en la primera prueba de resistencia de la estrategia de reivindicación. Una FOA temprana permite detectar reivindicaciones demasiado amplias, problemas de soporte, riesgos ligados a formulaciones funcionales o solapamientos con el estado de la técnica cuando todavía hay margen para ajustar la estrategia en otras jurisdicciones.
La rapidez no debe confundirse con un estándar sustantivo más flexible. Un examen más rápido no rebaja por sí solo las exigencias de novedad, actividad inventiva, claridad o soporte. El valor principal está en recibir información antes, no en obtener una vía más fácil hacia la concesión.
HBM y baterías avanzadas se benefician de la velocidad, pero pueden quedar definidas demasiado pronto
Las tecnologías HBM, el encapsulado avanzado, las arquitecturas de memoria y las baterías de nueva generación comparten una dificultad: el producto puede evolucionar más deprisa que la familia de patentes. Una configuración considerada central al redactar la memoria puede verse desplazada pocos meses después por otra solución de interconexión, gestión térmica, materiales o arquitectura de sistema. Una FOA temprana ayuda a decidir, mientras la oportunidad comercial sigue abierta, si merece la pena seguir invirtiendo en determinadas reivindicaciones, presentar una divisional o reforzar la protección periférica.
El riesgo aparece cuando la empresa intenta entrar demasiado pronto en la vía superacelerada. Si la divulgación técnica todavía es inmadura, faltan datos de apoyo o no se han descrito variantes suficientes, la velocidad del examen puede reducir el margen práctico de maniobra. Esto es especialmente relevante en interfaces HBM, gestión térmica, interconexiones apiladas y sistemas químicos de baterías, donde el desarrollo del producto suele continuar tras la presentación. El mejor candidato para la vía rápida no siempre es el expediente presentado primero, sino aquel cuya delimitación técnica y soporte documental ya están razonablemente consolidados.
La subida de las prórrogas repetidas pone precio al tiempo de espera estratégica
Las prórrogas de respuesta cumplen funciones legítimas: permiten realizar pruebas adicionales, consultar a inventores, coordinar expedientes internacionales o recibir instrucciones internas. Pero también pueden utilizarse para esperar a que se aclare un estándar industrial, un producto competidor, un litigio o el resultado del examen en otra jurisdicción antes de decidir cuánto estrechar las reivindicaciones. El aumento de la tasa a partir de la segunda prórroga, junto con un control más estricto de la justificación, parece dirigido a reducir ese segundo tipo de uso.
Para los grandes solicitantes, el cambio real no es solo una tasa oficial más alta. Los flujos internos basados en “prorrogar primero y decidir después” pasan a ser más caros y potencialmente más difíciles de justificar. Tras una primera extensión, una nueva solicitud debería tratarse como una decisión sustantiva: debe explicarse por qué es necesaria, qué valor aporta y qué alternativas existen.
La coordinación internacional también se complica. Una solicitud coreana sometida a Super Fast-Track puede alcanzar un punto decisivo mucho antes que expedientes relacionados ante la USPTO, la EPO o la CNIPA. El solicitante tendrá que decidir antes si deja avanzar Corea de forma independiente o si considera que esperar señales extranjeras justifica el coste adicional y el mayor escrutinio.
La elegibilidad para la vía rápida debe revisarse junto con la capacidad de respuesta
Una adaptación interna útil consiste en plantear dos preguntas al presentar la solicitud: ¿este expediente puede acceder al Super Fast-Track? y ¿la organización está realmente preparada para ser examinada a esa velocidad? La elegibilidad depende de los requisitos tecnológicos y procedimentales aplicables. La preparación depende de otros factores: madurez de la memoria, estabilidad del concepto reivindicatorio, disponibilidad de los inventores, acceso a datos técnicos y coordinación con las solicitudes extranjeras relacionadas.
Para los expedientes destinados a la vía acelerada, la preparación de la primera respuesta debería adelantarse al momento de presentación. Es razonable completar una búsqueda focalizada de estado de la técnica, identificar dos o tres posiciones de repliegue aceptables, documentar qué características técnicas no conviene abandonar con facilidad y asignar responsables para posibles consultas rápidas con inventores o explicaciones técnicas.
La gestión de tasas también debería cambiar. Una segunda prórroga puede convertirse en un punto de aprobación interna, en lugar de una decisión rutinaria de gestión de plazos. Si la única razón para esperar es observar la evolución de un estándar de mercado o de un examen extranjero, conviene comparar directamente el valor estratégico de esa espera con el mayor coste y con la posibilidad de que la justificación sea examinada con más rigor. La reforma coreana vincula la aceleración del examen con una respuesta más disciplinada por parte del solicitante. Si la empresa acelera solo el lado de la oficina y mantiene intacto su proceso interno, una parte importante de la ventaja puede perderse dentro de su propia cadena de decisiones.



